La decadencia de la izquierda y el aplastante regreso de las derechas en Latinoamérica

18 de diciembre de 2017

Fernando Castillo

Tras la victoria del millonario Piñeira en Chile, la izquierda pierde terreno en América Latina y marca el regreso aplastante de las derechas.

Este domingo Sebastián Piñeira, multimillonario y candidato del grupo político de centro-derecha “Chile Vamos”, triunfó en los comicios electorales del gobierno central de Chile, derrotando a su contrincante de izquierdas, Alejandro Guillier. Estos resultados representan un nuevo golpe para la izquierda en Latinoamérica, pues se suma a la lista de naciones que poco a poco renuncian a la alternativa política que durante una década ocupó el poder ejecutivo en prácticamente toda la región.


Para empezar, sea desde donde sea que observemos, en el panorama político de Sudamérica la izquierda se desvanece de la aprobación popular, ya sea por supuestos escándalos de corrupción que involucran a los principales representantes, como en Brasil y Argentina; por radicalización e imposición política, como en Venezuela; por la muerte de líderes y representantes de la izquierda profunda, como el caso de Fidel Castro y Hugo Chávez o bien por la falta de unidad por parte de los colectivos progresistas que abogan por un proyecto alternativo de nación, como en Ecuador.


Pero, a rasgos generales ¿a qué se debe el aplastante retroceso de las coaliciones y movimientos izquierdistas en Sudamérica y el regreso de los gobiernos conservadores?


Con más de la mitad de los votos, el derechista Piñeira se reelige en Chile. (Foto: AFP) 


De regreso a la derecha

 

La llegada de empresarios y millonarios al poder no es ninguna coincidencia. Mauricio Macri, por ejemplo, logró finiquitar con la hegemonía política del Kirchnerismo en Argentina después de la fallida campaña de los Kirchner para salvar la economía del país gaucho, que ya era uno con los mayores déficit e inestabilidad económica en Sudamérica, sin mencionar los altos índices de pobreza extrema y violencia de género.


Hoy se acusa a Cristina Fernández, expresidenta de Argentina e ícono del Kirchnerismo peronista, de corrupción y conflicto de interés.


Mientras tanto, En Brasil, el gobierno de centro-derecha de Michel Temer ostentó el juicio político contra Dilma Rousseff y Lula Da Silva, las efigies del izquierdismo brasileño que ahora son señalados por corrupción, aunque existan ciertas deficiencias en el juicio en su contra, la destitución de Rousseff y la reputación de Da Silva junto con el del Partido de los Trabajadores fueron duramente castigados por la opinión pública en las urnas el año pasado.


La peronista y expresidenta enfrenta varios cargos de corrupción en su contra. (Foto: Reuters) 


El profesor de relaciones internacionales de la Universidad Estatal de Río de Janeiro, Paulo Velasco afirmó a la BBC que Sudamérica cierra un ciclo de gobiernos progresistas que por falta de unidad y por su fracaso en el manejo del boom de las materias primas, fue orillando a sus respectivas economías a declinar considerablemente. «La derecha regional se fortaleció y resurgió», dijo.


«El gran problema de la izquierda es la lucha por la unidad», dijo el ex presidente uruguayo, José Mujica quien apoya la teoría de Velasco.


Rousseff y Da Silva en la cuerda floja por juicio político. (Foto: TN) 


Hegemonía

 

A pesar de la crisis política que viven los movimientos progresistas, la izquierda no se ha perdido del todo en la región, sin embargo, dicha permanencia se ha dado en medio de radicalizaciones e imposiciones en el poder con tintes dictatoriales y totalitarios.


Desde la llegada del chavismo en Venezuela, el movimiento bolivariano que abogaba por los intereses de la clase trabajadora y desafiaba el los estatutos impuesto por Estados Unidos en América Latina a favor de sus intereses comenzó a deteriorarse tras el fallido proyecto de nación ideada por el fallecido Hugo Chávez.


Hoy, su presidente, Nicolás Maduro, es considerado por la mayoría de la comunidad internacional como un dictador, que ha provocado una crisis política y económica nunca antes vista en la historia de Venezuela. Su política aislacionista le ha generado a la República Bolivariana el mayor déficit en la región y en su historial económico, mientras que políticamente se ha encargado de eliminar la competencia política en medio de comicios amañados y persecución a sus opositores.


El chavismo es considerado una dictadura por la mayoría de las naciones del mundo. (Foto: The Libertarian) 


El único líder sudamericano que apoya el chavismo de Maduro es su homólogo boliviano Evo Morales, quien busca su tercera reelección para 2019 después de ser aprobada su candidatura por el Tribunal Constitucional Plurinacional.


«Siento una obligación y una presión tanto personal como para con el pueblo de Bolivia en volver a ser presidente y concluir el proyecto de nación», dijo Morales quien es mandatario desde 2006.


La izquierda no ha muerto del todo

 

Sin embargo, no todos los gobiernos de izquierda que quedan en Sudamérica son considerados totalitarios ni devastadores en cuestiones sociales y económicas. La elección de Lenín Moreno en Ecuador da esperanzas a la izquierda en no perder influencia en la región.


Moreno busca darle continuidad al proyecto político de su antecesor Rafael Correa a pesar del distanciamiento político de Moreno quien acusó a Correa de corrupto y de traidor, un ejemplo más de la desunión interna de las izquierdas señalada por Mujica.


Uruguay es otro país que apuesta por la continuidad de la izquierda y de un plan de gobierno alterno a cualquier tradicional no sólo en Sudamérica sino en el mundo.


Vázquez y Moreno representan la estabilidad en la izquierda latinoamericana. (Foto: El Telégrafo) 


Tabaré Vázquez propone prolongar el proyecto progresista inicial de José Mujica quien apostó por una economía diferente y desafió al narcotráfico haciendo de la marihuana un negocio regulado por el Estado para fines tanto médicos como recreativos. Uruguay es un ejemplo de estabilidad por la continuidad y la mesura de su discurso político que da señas de que la izquierda no ha muerto ni fracasado en América Latina.


Panorama global


El voto en Chile sugiere que los latinoamericanos van en sintonía con el aumento de los gobiernos de derecha en el mundo, principalmente en Estados Unidos y Europa donde el favoritismo a los gobiernos conservadores y proteccionistas, amenaza con moldear un panorama más aislacionista tanto económica como socialmente. «Los partidos de centro-izquierda se hallan perdidos en la contienda política, sin un panorama claro ni un plan sustentable ante la nueva realidad global», insistió Velasco.


Ante este fenómeno, los latinoamericanos ven en el liberalismo económico que tanto cuestionaron en la década de los noventa, una solución ante la desestabilización generalizada en sus países.


Según una encuesta del Miami Herald, a través de la consulta del Latinobarómetro, la idea del libre mercado es el único sistema que puede impulsar el bienestar general y el desarrollo de los países emergentes de América latina, donde el 69 por ciento de la comunidad latinoamericana la aprueba.




El próximo año se terminará de moldear el futuro político de América Latina después de las elecciones nacionales en México, Paraguay y Colombia; países actualmente neoliberales y con gobiernos de centro-derecha que podrían perder terreno por su oposición política que, según las encuestas, podría aventajar en los comicios que definan el tablero político regional. 


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ETIQUETAS: elecciones de 2018 Política
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