FOTOS. Las consecuencias en la salud sexual de mujeres y niñas tras el covid-19

8 de julio de 2020

Lau Almaraz

En un trabajo de Médicos Sin Fronteras, presentamos los impactos potencialmente catastróficos en la salud de mujeres y niñas ante el covid-19.


La pandemia por COVID-19 está teniendo impactos secundarios potencialmente catastróficos en la salud de mujeres y niñas en todo el mundo. Las decisiones tomadas en todos los niveles de respuesta a la pandemia están provocando que las mujeres estén más excluidas de los servicios de salud sexual y reproductiva, lo que amenaza con un fuerte aumento de la mortalidad materna y neonatal. 


A menudo, a las mujeres y a las niñas se les niega la atención o se enfrentan a retrasos peligrosos para obtener los servicios que necesitan. Los efectos de las políticas equivocadas y las barreras para acceder a la atención son especialmente graves en lugares con sistemas de salud frágiles o sobrepasados, incluidos muchos de los lugares donde trabaja Médicos Sin Fronteras.


Una lección significativa del brote de Ébola en África Occidental de 2014-16 es que la mayor amenaza para la vida de las mujeres y las niñas no era el virus del Ébola, sino el cierre de los servicios de salud de rutina y el temor de las personas a acudir a los centros de salud, donde podían contagiarse. Miles de vidas más se perdieron cuando los servicios de parto seguro, atención neonatal y planificación familiar se volvieron inaccesibles debido al brote. En este momento, estamos presenciando la misma dinámica en una escala mucho mayor.


 1

Kenia - Paul Odongo/MSF


La atención de la salud sexual y reproductiva es esencial.

Las necesidades de salud sexual y reproductiva a menudo se desatienden en medio de una emergencia, y no ha sido diferente con la COVID-19. En marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una guía provisional para mantener los servicios esenciales durante un brote, que incluyó consejos para priorizar los servicios relacionados con la salud reproductiva y hacer esfuerzos para evitar la morbilidad y mortalidad materna e infantil.


Sin embargo, como los gobiernos, los ministerios de salud y los proveedores de primera línea se vieron obligados a tomar decisiones difíciles sobre qué servicios son los más importantes, las mujeres a menudo quedaron excluidas. Los recursos para el cuidado de la salud de las mujeres, en ocasiones, se desviaron para apoyar las actividades de respuesta a la COVID-19.


 2

Honduras - Christina Simmons/MSF


Aunque el acceso a la atención para un parto seguro ha sido reconocida como un servicio de salud esencial, muchas mujeres embarazadas súbitamente se encontraron con menos opciones para recibir atención. En Likoni, Kenia, se cerraron los centros de salud donde las mujeres normalmente dan a luz y se reasignó a los trabajadores sanitarios a la crisis por COVID-19.


El proyecto de MSF en Choloma, Honduras, también experimentó un fuerte aumento de pacientes: a medida que los hospitales del gobierno en la ciudad también se convertían en centros COVID-19, el promedio de nacimientos mensuales de MSF aumentó de 55 a 75, a pesar de un bloqueo total y paralizante en el movimiento de las personas.


El aborto inseguro es una de las principales causas de mortalidad materna en todo el mundo, matando al menos a 22,800 mujeres y niñas e hiriendo gravemente a millones más cada año. Es la causa de muerte materna más fácil de prevenir, a través del acceso a servicios de anticoncepción y aborto seguro, y la más difícil, debido al estigma, la criminalización y las presiones políticas y sociales profundamente arraigados. 


 3

Colombia/Venezuela - Melissa Pracht/MSF


Para junio, América Latina se había convertido en el centro de la pandemia de COVID-19, con más casos confirmados que cualquier otra región. El proyecto de MSF a lo largo de la frontera de Colombia con Venezuela, en el departamento de Arauca, ha continuado proporcionando los servicios esenciales de salud sexual y reproductiva que el país no ofrece a los refugiados y migrantes, incluyendo la atención para un aborto seguro.


MSF publicó un estudio en 2019, éste encontró que casi un tercio de las pacientes que acudieron para recibir atención para un aborto seguro en nuestro proyecto en Tumaco y Buenaventura, en el oeste de Colombia, fueron rechazadas antes por otra instalación. Muchos de ellas describieron haber sido humilladas al recibir información incorrecta sobre sus derechos legales.


Muchos proveedores de atención médica en Colombia citan creencias religiosas o morales como motivos de rechazo. La COVID-19 facilita disuadir a las mujeres de acceder a servicios de aborto seguro.


 4

Afganistán - Andrea Bruce/Noor Images


Las prohibiciones de viaje, los bloqueos y las restricciones de movimiento agravan los peligros

Las prohibiciones de viaje y las restricciones de movimiento impuestas para limitar la propagación del nuevo coronavirus han tenido consecuencias no deseadas en todos los aspectos de la atención sexual y reproductiva. El hospital de maternidad de MSF en Khost, en el este de Afganistán, experimentó una caída del 40 por ciento en las pacientes a principios de junio. El centro generalmente ayuda en los partos de un promedio de 2,000 bebés por mes y trata a los recién nacidos enfermos en su unidad neonatal de 22 camas, cubriendo enormes necesidades en un área con pocos servicios de atención médica gratuitos y de alta calidad.


Mantener el hospital abierto ha sido una lucha, ya que el personal se ha enfermado y las vacantes de parteras y ginecólogos han quedado sin cubrir por las restricciones de viajes internacionales. En Kenia, por la noche las mujeres embarazadas han tenido problemas para encontrar transporte a los hospitales después del toque de queda. En nuestro proyecto en Likoni, MSF ha estado escribiendo notas para que los conductores presenten a la policía si son detenidos después de salir del hospital.


 5

Kenia - Matthias Steinbach


La gente estaba asustada después de las noticias de un conductor que fue detenido y brutalmente golpeado por la policía mientras llevaba a una mujer en trabajo de parto a un centro de salud después del toque de queda. En Mathare, también en Kenia, la falta de transporte nocturno para las mujeres llevó a las ambulancias de MSF a duplicar su actividad en abril.


Los bloqueos y las medidas de distanciamiento físico también contribuyen a un aumento inquietante en los informes de violencia doméstica, incluyendo la violencia sexual. Quedarse en casa no es seguro para muchas mujeres y niñas que pueden estar atrapadas con su abusador. La Organización Mundial de la Salud informa que una de cada tres mujeres experimenta violencia física o sexual, principalmente por parte de una pareja íntima.


Durante la pandemia de COVID-19, los datos emergentes de todo el mundo muestran que la violencia doméstica se ha intensificado, según ONU Mujeres. Las tensiones pueden acumularse en espacios confinados, especialmente con un estrés adicional por problemas de salud, inseguridad económica y temor por el futuro.

 6

Honduras - Sergio Ortiz/MSF


En Choloma, Honduras, nuestro equipo está viendo un patrón inquietante. "Se ha informado que la violencia de las pandillas ha disminuido durante [el confinamiento], pero la violencia doméstica ha aumentado, como lo ha hecho en todas partes", dice la Dra. Jennifer Stella, asesora médica de MSF en Choloma. Sin embargo, la cantidad de mujeres que acuden a los servicios de tratamiento de violencia sexual de MSF ha disminuido, probablemente debido a restricciones en el transporte, dice ella. "Cuando los pacientes pueden ponerse en contacto con el trabajador social o el psicólogo, les enviamos taxis para llevarlas a la clínica".


 7

Honduras - Sergio Ortiz/MSF


Los suministros, desesperadamente necesarios, están fuera del alcance

La escasez de equipos de protección individual (EPI) ha sido una preocupación importante desde el comienzo del brote de la COVID-19, y agrega otra barrera para que mujeres y niñas accedan a la atención médica. Las interrupciones de la cadena de suministros afectan mucho más que el EPI. El impacto de estas interrupciones se está sintiendo en todo el mundo, pero especialmente en los países de bajos y medianos ingresos.


En abril, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la agencia dedicada a la planificación familiar, informó de posibles desabastecimientos de productos vitales en 46 países durante los siguientes seis meses, incluyendo los anticonceptivos, las píldoras para el aborto y los medicamentos para la salud materna como la oxitocina, un fármaco esencial que previene y detiene el sangrado durante el parto.


Los fabricantes están viendo un aumento en los cargos de envío debido a la reducción en el número de vuelos y personal. Si estos costos se transfieren al comprador, el acceso a la salud sexual y reproductiva podría ser aún más difícil para las mujeres de escasos recursos. Si las autoridades no hacen más para garantizar que los suministros médicos esenciales sean accesibles para quienes los necesitan, el resultado será más muertes maternas.


 8

Uganda - Isabel Corthier


La desinformación puede ser mortal

Otro desafío que enfrentan las mujeres y las niñas es la acumulación de rumores y la información errónea sobre el coronavirus en sí. Especialmente en lugares donde ya existe una falta de confianza en las autoridades y en la seguridad de las instalaciones de salud, el miedo puede ser una barrera poderosa para acudir a recibir atención. La información clara y la orientación de fuentes confiables son críticas. Esta es una lección más de la crisis del Ébola en África Occidental: el miedo a los brotes de enfermedades infecciosas puede ser más mortal que el virus en sí mismo, ya que las personas evitan ir a hospitales y centros de salud, o retrasan la búsqueda de atención hasta que es demasiado tarde.


 9

Mozambique - Giuseppe La Rosa/MSF


Un impulso para adaptarse e innovar

Muchos proyectos de MSF se están adaptando a los límites del cuidado cara a cara utilizando alguna forma de telesalud, ya sea estableciendo líneas directas para personas con problemas de salud o contactando por teléfono para sesiones de asesoramiento. En Arauca, Colombia, el equipo de MSF ha estado utilizando la telesalud para la atención prenatal —consultas regulares con mujeres embarazadas en los meses previos al parto— y la atención postnatal durante las semanas posteriores al parto. "Tenemos que equilibrar entre el posible peligro de que acudan a las instalaciones de salud y se contagien con COVID-19, y la necesidad de hacer un seguimiento de sus embarazos", dice Trapy, el coordinador del proyecto. Si un paciente no tiene complicaciones, se le aconseja no acudir a una consulta en persona.


En el proyecto de MSF para brindar servicios de salud sexual y reproductiva en la isla de Samos, Grecia, donde originalmente se instaló un campamento para alrededor de 650 inmigrantes y refugiados, que ahora alberga a más de 6,000, el equipo está utilizando la telesalud de una manera diferente. Después de que se cancelaron las actividades de promoción de la salud debido a los riesgos de propagación del virus, el equipo comenzó a identificar a las personas con antecedentes médicos que vivían en el campamento y querían participar en el apoyo de divulgación.


 10

Malawi - Isabel Corthier


Ahora hay una red de alrededor de 30 personas reclutadas de esta comunidad de migrantes y refugiados que están identificando activamente a personas con necesidades de salud. Se comunican por teléfono con el equipo de MSF y conectan a esos pacientes con la atención médica. MSF también ha comenzado a explorar más modelos autogestionados de atención para un aborto seguro. Adaptar los servicios para hacerlos más seguros es crucial durante la pandemia. Pero este es también el momento de innovar.


La pandemia de COVID-19 podría ser una oportunidad para cambiar fundamentalmente aspectos sobre la prestación de servicios de salud sexual y reproductiva, a fin de hacerlos más accesibles. "Las mujeres necesitan ser confiadas y empoderadas para cuidarse a sí mismas", dice la Dra. Manisha Kumar, jefa del grupo de trabajo de MSF para la atención segura del aborto. Se debe priorizar la vida y la salud de las mujeres y las niñas siempre, no sólo durante la COVID-19.


Texto: Médicos Sin Fronteras.

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ETIQUETAS: Mujeres noticias sexualidad
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Periodista egresada de la FES Acatlán.

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