'Estamos por todos lados', así vive una mexicana el feminismo en Francia

6 de marzo de 2020

Lau Almaraz

Paola Flores es una socióloga y feminista mexicana que radica en Francia y no, para ella no ha sido fácil vivir el feminismo desde un país que no es el suyo.


Podría decir que la empatía. Eso es lo que en los últimos meses me ha unido a Paola Flores, excompañera de aulas en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán. Cuando le pregunté si podía entrevistarla para saber cómo es que percibe lo que sucede en nuestro país con asuntos relacionados con violencia de género y feminicidios, desde un país que no es el suyo -radica actualmente en Francia- no lo dudó un solo segundo: su respuesta fue 'sí'.


Pero en Cultura Colectiva News quisimos generar mayor empatía -algo que falta muchísimo en estos tiempos- a través de la pluma de Paola, quien es una socióloga y feminista mexicana, que se describe a sí misma como aficionada a lo que sucede en las calles. Paola Flores nos dice que "cree de manera ferviente en la producción colectiva del conocimiento". Tiene la fortuna de colaborar en proyectos de educación popular en medios rurales y urbanos. Forma parte del Colectivo Crea Ciudad, espacio de investigación creativa y colaborativa sobre temas urbanos y hoy escribe esto para que sepas cómo es que las mexicanas, las mujeres, nosotras, estamos en todos lados.


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Mujeres inspiradoras en las calles de Francia. (Foto: El Periódico)


'Estamos en todos lados'

Siete de la mañana en Bourgoin Jallieu, Francia. Apago el despertador y espero que Andreas venga a hacernos cariños, a veces, se levanta antes y nos consiente preparando el café. Salgo de la cama. Veo las noticias rápidamente en mi teléfono. Pasan pocos minutos antes de que me encuentre con la nota de una mujer desaparecida, de una mujer asesinada, de una mujer violentada en su casa, en la calle, en la escuela, en el trabajo, en las redes. Cada vez más cruel. Cada vez con más odio. Ya no recuerdo desde cuándo sentimos miedo, desde cuándo sentimos rabia. 


Tengo mi escritorio en la sala cerca de una ventana que frecuentemente me invita a la distracción. Veo mi agenda, enciendo la computadora. Hace tiempo que documento la actividad de los colectivos feministas, últimamente doy seguimiento a las acciones con motivo del 8M, específicamente en México y Francia. Con la calefacción en la espalda, una taza de café y un pedazo de pan, empiezo el recorrido. 


En los grupos feministas, los mensajes de tristeza y desolación son constantes. Testimonios sobre cómo el miedo afecta nuestra forma de vivir. La violencia está en todas las escalas y ámbitos de la vida de las mujeres, cada una resiste y lucha contra éstas. Todos los días. Todos. Estamos cansadas, estamos destrozadas. El desamparo en el que nos dejan las respuestas del Estado y la tan arraigada cultura misógina y machista no permiten asumir el problema y en cambio pone mil pretextos antes de aceptar que hay que cambiar y empezar hacer algo. Y mientras los ataques siguen. Las reacciones violentas ante las acciones del ocho y nueve de marzo, no se hacen esperar. Burlas, insultos, desinformación, oportunismo. Han amenazado con golpear a mujeres, incluso rociar ácido el día de la marcha. 


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El llamado para que se hable de las mexicanas en todo el mundo.


'Pareciera que el corazón ya no resiste'

Ante este panorama, pareciera que el corazón ya no resiste... Pero no es así. Siempre se encuentra aquella chispa que devuelve la sonrisa. Basta con ver cómo nos organizamos, cómo respondemos. Desde los espacios más próximos, hasta a escalas globales. Estamos respondiendo todas informándonos, con creatividad, con sororidad y en colectivo. La potente organización de las mujeres

La proximidad del 8 de Marzo detona iniciativas. La actividad de los colectivos es cada vez más intensa. La rabia se está organizando. El feminismo está en el aire de mil formas posibles.


Acompañando las movilizaciones y actividades previstas para el 8Y9M, se observa la emergencia de iniciativas protagonizadas por mujeres que desde diferentes espacios y territorios del país, alzan la voz para denunciar el contexto de violencia de género que prevalece. Las formas son diversas, creativas, transgresoras, los ámbitos variados. El mensaje es claro: basta. Nos lo dicen las mujeres que llevaron a paro facultades de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), para exigir respuesta ante las denuncias de acoso y mejorar los protocolos para garantizar la seguridad en la institución. 


Nos lo dicen las manifestaciones llevadas a cabo en febrero 2020 en Hermosillo, Tijuana, Tlaxcala, en el metro de Monterrey o en la caseta México-Pachuca en Estado de México.  Nos lo dicen las estudiantes del Colegio de bachilleres plantel 9 en Chihuahua, o las jóvenes de la Escuela Secundaria Técnica Industrial y Comercial (ESTIC) 52 Dr. Jaime Torres Bodet en Cuautitlán, Estado de México. Nos lo dicen los tendederos instalado por mujeres en la Facultad de Ciencias Médicas y Biológicas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), para denunciar el acoso por parte de compañeros y profesores. 


Nos lo dicen las mujeres en Texcoco que realizaron un “muro de la vergüenza” para expresar el repudio a los feminicidios o los carteles que doctoras, enfermeras y pasantes del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán pegaron para reportar los abusos que viven.



'Guerreras que responden con sororidad'

Todo pasa muy rápido. Una vorágine de opiniones. Un sinfín de mensajes circulan por todos lados. Ante ello, sobresale el trabajo de las colectivas feministas. Acciones que no paran. Hay un despliegue impresionante de respuestas organizadas. Guerreras que a cada golpe consolidan su capacidad de respuesta y de acción desde la información verídica, la sororidad y el cuidado colectivo. Se redactan cartas para reapropiarnos del movimiento, para no perder el objetivo. Se organizan asambleas donde se discute, donde se intenta dar respuesta a los desafíos que nos esperan. Nos reivindicamos autónomas “El paro es feminista y apartidista”.


La creatividad empapa las alternativas. Se produce información a través de medios y canales que puedan ser disponibles para la diversidad de mujeres que existen en el país. Se responde a las preguntas del por qué manifestarse, qué está pasando, por qué es importante, qué hacer. Se produce material de todo tipo, fanzines, videos, textos, infografías, sobre el feminicidio, sobre la violencia contra las mujeres y las diferentes formas de opresión. Sobre la desigualdad. Sobre la importancia de romper el silencio. Se facilitan materiales y sobre todo, se construyen espacios para hablar y ser escuchadas, para reflexionar, para tratar de aclararnos. Estamos iluminando marzo con nuestra organización. 


Se difunden convocatorias. La semana está completa: talleres para elaborar pancartas, esténciles. Reuniones para bordar los nombres de las mujeres asesinadas. Batucadas, ensayos de performances, convivencias, debates. Se elaboran protocolos de seguridad, se comparten y difunden con mensajes sencillos y orientados al cuidado colectivo y sororo. Qué hacer antes, durante y después de la marcha. Se organizan los contingentes, se hacen recomendaciones para cubrir la manifestación de manera seria, respetuosa y con perspectiva de género. Se crean imágenes, dibujos, poemas, consignas.


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Paola no está sola en Francia. En México, tampoco lo estuvo. No estamos solas. (Foto: Aymara León)


'La distancia es un golpe en mis sienes'

Este hermoso halo de rebeldía envuelve nuestros grupos más próximos, redes de apoyo más inmediatas. Se habla con las hermanas, las tías, las madres, las amigas. Nos organizamos para cuidarnos. Nos organizamos para ir juntas, nos mantenemos al tanto de lo que pasa. La distancia es un golpe en mis sienes. La impotencia está acabando con mi estómago. Escucho los mensajes de mis amigas. Nos abrazamos con palabras, con reflexiones, con frases repletas de empatía, porque lo sentimos, porque lo compartimos. 


Termino de escribir mi ruta del fin de semana. La movilización en Francia me revela que la rabia está por todos lados. Las mujeres no vamos a parar. La necesidad de organización y de dejarme arropar por toda la energía que se desprende, me llevó a conocer las acciones que llevaran a cabo las colectivas en apoyo a las hermanas mexicanas.


Mayoritariamente organizadas por el bloque de feministas latinoamericanas, las iniciativas buscan visibilizar el contexto de violencia contra las mujeres que se vive actualmente en México. La conformación de grupos en las redes sociales han permitido difundir y articular las distintas convocatorias en ciudades como Zurich, Londres, París, Viena, Países Bajos, Nueva York. 


Es el hashtag #Apoyoamishermanasmexicanas en distintos idiomas, que se propone para mostrar la solidaridad internacional. Se preven performances e instalaciones “Los zapatos rojos” en Plaza de la República en Paris, se llama a concentrarse en las embajadas.


La red que tejemos es enorme 


No estamos solas y estamos por todos lados. 


Texto: Paola Flores. Socióloga y feminista mexicana. Aficionada a lo que sucede en las calles. Cree de manera ferviente en la producción colectiva del conocimiento. Tiene la fortuna de colaborar en proyectos de educación popular en medios rurales y urbanos. Forma parte del Colectivo Crea Ciudad, espacio de investigación creativa y colaborativa sobre temas urbanos.


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Foto de portada: Cultura Colectiva News.



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REFERENCIAS:
Lau Almaraz Lau Almaraz

Periodista egresada de la FES Acatlán.

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