OPINIÓN: Peña Nieto, ya deja de firmar cosas del agua y vete de aquí

Alex RuelasMiércoles, 20 de junio de 2018 17:17

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Elecciones 2018 pena nieto privatiza el agua en mexico

Alex Ruelas nos cuenta todos los detalles que hay detrás del decreto de Peña Nieto y el rumor de la privatización del agua.


Hace un par de semanas, el 5 de junio, el aún presidente, Enrique Peña Nieto, firmó 10 decretos que quitaron vedas de aprovechamiento al 55 por ciento del agua dulce superficial del país. La noticia rompió tarde, hace apenas unos días. Los encabezados eran fatalistas: Privatizaron el agua.


Algunos periódicos lanzaron notas acusando al Gobierno Federal de preparar la concesión de ríos a empresas privadas. Aseguraron que quitarán el agua a pueblos indígenas para satisfacer empresas mineras y presagiaron mantos freáticos envenenados por fracking. 


Es fácil creerlo. No sería la primera vez que nuestro amado líder y su séquito regalan recursos naturales a sus amiguitos. De hecho, ya lo intentaron con el agua. En 2015 estuvieron a punto de pasar la Ley Korenfeld, que privatizaba y autorizaba el uso del líquido para extracción de hidrocarburos. Este mismo año la volvieron a empujar rebautizada como Ley Pichardo, pero tampoco pasó.


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Este nuevo decreto ha sido cuestionado por ecologistas en México. (Foto: Presidencia de la República)


Ahora fue la organización "Agua para Todos" la que advirtió del desfalco. Según publicó La Jornada, los nuevos decretos permitirán que “el líquido sea concesionado hasta por 50 años a la industria minera y la extracción de hidrocarburos, ya que gran parte de esas cuencas coinciden con los sitios donde se prevén esas actividades”. 


La ONG, integrada por la Universidad Autónoma Metropolitana, Greenpeace, organizaciones de pueblos originarios, entre otros, detectó también un par de bonitas coincidencias: 1) La mayoría de cuencas afectadas por los decretos están en áreas donde se prevé extracción energética. 2) Las obras de “modernización” proyectadas las va a hacer la infame Odebrecht. 


En Baja California ocurrió algo similar. Hace un año y medio el Gobierno estatal pasó una iniciativa para privatizar el servicio público de agua. Se liberarían las tarifas y se castigaría el impago. Tanta gente marchó en protesta que la administración no tuvo otra opción que abrogarla. 


La cosa se puso peor cuando la gigante cervecera estadounidense Constellation Brands recibió permisos para usar el agua de Mexicali en su nueva planta. Hicieron falta enfrentamientos a pedradas con la policía para que por fin frenaran el proyecto.


La privatización del agua es, además, una tendencia mundial. Países como Irlanda, Italia y Grecia llevan años enfrascados en discusiones sobre el destino de sus empresas públicas. En partes de Australia literalmente puedes prender fuego al chorro del grifo, repleto del metano que inyecta la extracción de gas natural.


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El agua en otros países ha sido causa de conflictos. (Foto: Europa Press)


Sabiendo esto, es natural que brinquemos cuando alguien piensa siquiera en la palabra privatización. Esta narrativa tiene, sin embargo, varios problemas. Para empezar, los documentos no se armaron con el modus operandi de siempre, en el Congreso y sin decir a nadie. Se hizo en un evento público, con una de las ONGs ambientalistas más importantes del mundo, World Wildlife Fund, como impulsora de la iniciativa.


El levantamiento de la veda tampoco es perpetuo, como sí lo suponía la Ley Korenfeld. Tiene marcos temporales, cantidades de líquido y usos del mismo muy específicos. Se hizo, además, por decreto, una figura legal que podría revertir de forma relativamente fácil el nuevo presidente. No sé tú, pero si yo quisiera garantizar depredación duradera, lo haría con una ley aprobada en las Cámaras.


Por si no bastara, salió apenas Roberto Ramírez de la Parra, Director General de Conagua, a negarlo todo. No se concesiona. No se privatiza. Odiamos el fracking y somos amigos de la sostenibilidad. Al escucharlo hablar, todo se siente legal y transparente. El único problema es que no le creo nada. No necesariamente porque esté mintiendo, sino porque todo lo relacionado con Peña y el PRI me da una urticaria horrible.


¿Por qué habría de creerle a los zoquetes que apenas me intentaron vender la aberrante Ley General de Biodiversidad como una victoria ambientalista? Pueden hacer conferencias de prensa para extrañarse todo lo que quieran de la reacción del público, pero después de seis años de patrañas ya no soportamos ni escucharlos respirar.


Por cierto, ¿podrían explicarnos por qué WWF y Greenpeace, normalmente amiguitos, están enfrentados en este asunto? No quiero pensar mal, pero WWF dijo una vez que el número de tigres salvajes en el mundo había aumentado y era una mentirota. Yo sólo digo.


Es tanta la desconfianza en la administración, la cual gracias a Zeus ya casi se acaba, que estamos condicionados a ver cortinas de humo por doquier. Pícanos apenas y vamos a armar un escándalo de novela. Eso sí, a quien vuelva a decir que por ver el Mundial privatizaron el agua le acomodo una cachetada con el reverso de la mano. Las fechas ni siquiera cuadran, genio. 


Vamos a suponer por un instante que los decretos de verdad protegen los ecosistemas y garantizan el abasto de agua de aquí a medio siglo. No importa porque cualquier cosa que digan nos hará enojar. Y es toda su maldita culpa.


En dos semanas son las elecciones. Nos quedan poquitos meses de esta presidencia. Así que, Peña Nieto, por el bien de nuestras almas, por qué no mejor dejas de firmar papelitos, te vas a dormir y te despiertas hasta que te toque largarte de aquí. 


*Las columnas de opinión de CC News reflejan sólo el punto de vista del autor.

ETIQUETAS: Medio ambiente Enrique Peña Nieto México
REFERENCIAS:
Alex Ruelas Alex Ruelas Periodista, ambientalista

Periodista, ambientalista y vagabundo en potencia. Predicador de la belleza de las palabras y el sarcasmo saludable.

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