OPINIÓN: No muerde, pero los ladridos molestan

Cultura ColectivaViernes, 6 de abril de 2018 15:13

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El conflicto entre Donald Trump y México ha ido en ascenso por lo que el periodista Samuel Prieto analizó la situación para explicarnos el trasfondo


Ya lo conocemos. La expresión máxima de la heterodoxia política, el macho alfa, el rey león o, como decimos los mexicanos de barrio, el “aquí mis chicharrones truenan”.


Pero ¿en serio? ¿Soldados? A ver. Tenemos una frontera común de 3 mil 169 kilómetros. Donald Trump quiere enviar entre 2 mil y 4 mil reservistas e integrantes de la Guardia Nacional, es decir que si los distribuyera por todo lo largo, a cada uno le tocaría cuidar entre 790 metros y un kilómetro y medio, más o menos.


Concediendo que la mitad de toda la extensión fronteriza no necesite vigilancia porque el terreno de cualquier manera es inaccesible naturalmente, entonces a cada soldado le tocarían en promedio de 400 a 750 metros. Entre eso y militarizar, el trecho es bastante grande, ¿no?


¿Potencia de fuego? La secretaria de Seguridad Interior, Kirstjen Nielsen, ya dijo que sí pueden ir armados, ¡ah!, pero sin municiones. Así ha sido en otros momentos. Esta maniobra de Trump ni siquiera es nueva, o sea que hasta podemos hacer algún cálculo de los resultados que podrían esperarse.


De 2006 a 2008, el republicano George W. Bush aplicó la Operación Jump Start desplegando a 6 mil integrantes de la Guardia Nacional en la frontera. Eso costó 1,200 millones de dólares. ¿Qué hicieron? Contribuir con el 11.7 por ciento de las aprehensiones, dado que ellos no podían hacerlas directamente, e incautaron el 9.4 por ciento de la marihuana.


De 2010 a 2012, el demócrata Barack Obama lanzó la Operación Phalanx con el despliegue de 1,200 guardias a un costo de 110 millones de dólares. Resultados: participaron en el 5.9 por ciento de los arrestos y el 2.6 por ciento de las confiscaciones de marihuana.


Se supone que los señores militares estén en la frontera mientras se construye el muro, al menos por ahora, ya que Trump no tiene una cantidad mínima de dinero que le alcance y que el Congreso no piensa darle (al menos tan fácilmente), por lo que tiene encendida su más grande y furiosa arma: su cuenta de Twitter.


Se supone que los señores militares estén en la frontera mientras se construye el muro, al menos por ahora, ya que Trump no tiene una cantidad mínima de dinero que le alcance y que el Congreso no piensa darle (al menos tan fácilmente), por lo que tiene encendida su más grande y furiosa arma: su cuenta de Twitter.

“Nuestras leyes fronterizas son muy débiles, mientras que las de México y Canadá son muy fuertes. ¡El Congreso debe cambiar esta era de Obama y otras leyes ahora! Los demócratas se interponen en nuestro camino, quieren que esa gente vierta en nuestro país descontrol.... ¡Crimen! Vamos a tomar medidas enérgicas hoy”.


Y ¡pum!, que lanza a la Guardia Nacional a la frontera. Claro, si bien el perro que ladra no muerde, su ladrido pasa rápido de ser divertido a muy molesto. El presidente de México, Enrique Peña Nieto, ya se lo mandó decir públicamente:


"Si sus recientes declaraciones derivan de una frustración por asuntos de política interna, de sus leyes o de su Congreso, diríjase a ellos, no a los mexicanos. No vamos a permitir que la retórica negativa defina nuestras acciones. Sólo actuaremos en el mejor interés de los mexicanos. Evocando las palabras de un gran presidente de los Estados Unidos de América: no tendremos miedo a negociar. Pero nunca vamos a negociar con miedo".


Peña dirigió un mensaje a la nación bastante enérgico el jueves 5 de marzo, que gozó del apoyo del Senado y hasta de los 4 candidatos presidenciales.


(Video: Gobierno de la República vía YouTube)


Trump había amagado con salirse del Tratado de Libre Comercio si México no hacía nada para detener a la caravana migrante con destino hacia su país desde Honduras. La cancillería había respondido ya que México toma sus decisiones migratorias y territoriales de forma soberana.


El presidente Peña reforzó dejando claro: “Se trata de una relación intensa y dinámica, que naturalmente también nos presenta retos. Pero estos desafíos nunca justificarán actitudes amenazantes o faltas de respeto entre nuestros países”.


Desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca, contrario a varios temores, el dólar nunca subió a 25 pesos sino bajó a menos de 19, el Tratado de Libre Comercio continúa renegociándose, las exportaciones mexicanas a Estados Unidos han seguido creciendo, terminó por no cumplir su amenaza de imponer impuestos a la importación del acero de acá, y podemos seguir con un etcétera bastante largo.


Hasta ahora, baladronadas, bravatas, desplantes, fanfarronadas y demás. En algún momento, tanto fuego puede quemar.


Samuel Prieto

Periodista y productor audiovisual

www.samuelprieto.com

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