OPINIÓN: La última y nos vamos…

Cultura ColectivaMiércoles, 13 de junio de 2018 0:08

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politica ataques en el tercer debate

El tercer y último debate brilló más por los ataques que por las propuestas concretas, esa es la opinión de Kimberly Armengol


Dicen que la tercera es la vencida y así fue. Un debate gris, sin ninguna sorpresa ni nada que valga la pena reportar. Frases que parecen spots, intercambio de acusaciones, sueños guajiros sin caminos claros, pan con lo mismo. Algunos parecen que no tienen el mínimo conocimiento del país en el que viven.


Andrés Manuel López Obrador se mantuvo en su cacareada postura de que con terminar con la corrupción se acaban todos los males de México (pobreza, desigualdad, violencia) y sigue sin explicarnos como es que lograremos vivir y bailar hasta el infinito en ese Edén.


Y para aquellos que dicen que el modelo a seguir de AMLO es Venezuela, les cuento que hizo importantes referencias a modelos económicos como los de Suecia, Noruega y Finlandia donde los indicadores de calidad de vida están a la cabeza. AMLO también regaló frases muy “pegadoras” para próximos raps. La máxima del día: “Anaya y “Mit” (sic) están empatados hasta abajo y creen que en un debate van a remontar”.


ataques en el tercer debate 1

El tercer debate nos dejó ataques y pocas propuestas bien argumentadas. (Foto: Especial)


José Antonio Meade bien, mejor que en el primer debate, menos frontal que en el segundo. Gastaba su tiempo en cifras de la realidad nacional que nos hacían perdernos de la idea central. Con el prestigio que tiene como Secretario de Hacienda, explicó en grandes términos como enfrentar las problemáticas nacionales, aunque sus referencias a programas asistencialistas no me parecen destacadas. Insisto, debe ser menos nerd, poético y soñador y más líder. Sería idóneo para gobernar un país europeo nórdico.


Ricardo Anaya se sacó un diez al hablar de la situación tributaria y decir que eliminaría el ISR para aquellos que ganan menos de diez mil pesos (sonaba a la tan popular reforma tributaria de Donald Trump).


Anaya se refirió a que todos los niños deben aprender inglés y todas las personas tendrán dispositivos electrónicos en su sexenio ¿no será más urgente que tengan que comer? ¿Podrán nuestros pequeños aprender inglés en condiciones de pobreza, violencia y trabajo forzado? ¿Aquellos mexicanos que duermen con hambre necesitan un móvil? Penoso hablando de la supuesta corrupción de AMLO y ninguna mención a las graves acusaciones en su contra. Una belleza que volvió a presentar sus cartulinas.


Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” siempre jocoso y divertido, en caso de no llegar a nada (crónica de una muerte anunciada) podría dedicarse a ser pastor, consejero familiar, líder de profesores y/o asesor espiritual. Habría que destacar que considera que hay fomentar el nivel técnico superior en la educación y tiene toda la razón. Modelos duales como los que se tienen en Alemania. Aunque no tenga la mínima idea de que son las Unidades de Medida y Actualización.


En materia de educación y pobreza nadie habló de la población indígena, nuestros niños indígenas; donde siete de cada diez viven en pobreza, uno de cada dos déficit alimentario.


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Los candidatos se vieron flojos a la hora de explicar. (Foto: Especial)


Una mención especial merecen nuestros moderadores, todo el primer bloque sus preguntas eran interminables y poco puntuales, parecían largas disertaciones y, hasta a los candidatos, les costaba entender cuál era la pregunta concreta. Después remontaron de manera muy satisfactoria.


Un debate centrado en pobreza, educación y los grandes retos del país. Es increíble que nadie mencione que las transferencias condicionadas (dádivas, bonos, programas sociales) no son la mejor opción al combate de la pobreza. Estas transferencias son únicamente un paliativo en el combate de la pobreza. De acuerdo a la experiencia mexicana, este mecanismo de ayuda no consigue sacar de la pobreza a la población. En algunas ocasiones y a lo sumo, los beneficiarios cambian de estatus y de ‘pobres extremos’ se convierten en ‘pobres moderados’. Las condicionantes que imponen para el otorgamiento de ayudas, muchas veces es discriminatorio y absurdo. Éste tipo de programas atacan las consecuencias inmediatas de la pobreza pero no revierten de manera efectiva y eficiente las causas de esta condición y se convierten en programas asistencialistas y propagandísticos.


Sigamos nuestra discusión por redes sociales, los espero en @kimarmengol


Por Kimberly Armengol Jensen



*Las columnas de opinión de Cultura Colectiva News reflejan sólo el punto de vista del autor.

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