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DISEÑO

Ilustraciones femeninas que intentan explicar nuestra obsesión con la realidad



Mi nombre es Alexa. Tengo 25 años y no he conocido el amor.
La mente de las mujeres es un laberinto que ni siquiera nosotras mismas podemos entender. Caminé por un pasillo y me perdí. Regresé. Tomé un nuevo camino y es el mismo resultado. Volví una vez más. Ante esta desorientación, mejor me quedé de pie a esperar. ¿Esperar a qué? ¿Al príncipe azul? Ya esperé lo suficiente para darme cuenta de que no existe, que sólo hay verdades a media y dedos índices que me señalan de todas las direcciones. Sigo sin moverme, convirtiéndome en algo que no estoy segura de querer, pero así es como el mundo lo dicta.

De pequeña todo era muy sencillo. Comía helado todo el tiempo, me vestía con cualquier prenda y mi rostro no tenía que ser como un pizarrón. De pronto, todo cambió y para mal. Tuve que dejar lo que más me gustaba porque me ocasionaban más problemas que beneficios. La comida es mi peor enemigo. No es que ella me lastime, al contrario, me da momentos de enorme placer, pero lo que viene después es lo que más daño hace.



Podría comer lo que más me gusta, pero en este mundo aquellas cosas son las que inflan las piernas y los brazos. Yo no tendría ningún inconveniente con estar llenita, pero he visto cómo las personas rechazan a las mujeres que tienen unos kilos de más. En serio, he visto como las señalan y hacen un gesto de burla y desprecio. Yo no quiero eso para mí, yo no quiero que me estén echando miradas como cuchillas, así que tengo que evitar comer.



Conoce la sutil perversión de la sexualidad femenina en ilustraciones.


Antes era muy sencillo bajar de peso. Dejaba de comer galletas durante toda la semana y me saltaba el viernes de pizza y mi figura regresaba a su estado normal para el próximo lunes. Así me sentía tranquila y feliz. Pero las cosas se fueron complicando c0n el tiempo. Conforme pasan los años, cada vez me cuesta más trabajo mantener las tallas. Un día como algún alimento con un poco de grasa e inmediatamente después estoy con un horrible bulto en el vientre. Para eliminarlo me tardo más de dos semanas de beber agua como mi alimento principal. A este ritmo, en unos cuantos años tendré que dejar de comer por completo.

 

Ser mujer es complicado porque una debe ser lo que los demás quieren. Si por mí fuera, al menos tres días por semana evitaría el maquillaje y dejaría que mi piel se refresque, pero otra vez vienen los comentarios negativos de los demás. "¿Estás bien?, te ves enferma". Claro que estoy bien, en realidad me siento mejor que nunca al ser yo misma, pero al parecer tú quieres que sea la mujer plástica a la que estás acostumbrada.



Observa las ilustraciones que demuestran lo hermoso y sentimental que es ser mujer.


Es así como soy alguien que no quiero ser, pero debo serlo para estar bien con los demás. ¿Qué pasa conmigo misma? Prefiero lidiar en silencio que ser rechazada. Por eso pienso que el amor es imposible en esta época del año, más bien de la vida, porque todo es una apariencia, incluso yo. Pero no hay otra opción, es lo que se debe hacer. Así que no se quejen y digan que somos complicadas, extremas y, sobre todo, fatalistas, porque todo el tiempo debemos ser alguien que no nos gusta. Con una vida así es muy sencillo caer en el dramatismo, es más, estamos obligadas a ser dramáticas.



Los hombres dirán que estos pensamientos son obsesivos. Qué risa. Si tan sólo sintieran un poco de lo que padecemos, estarían rogándonos a nuestros pies que les ayudáramos. Así son ellos, sienten que tienen el control, pero a la hora de la verdad siempre buscan un hombro para recargarse y llorar. Son unos infantes, siempre.

Ellos lo tienen muy sencillo. Nadie los obliga a ser personas diferentes. Si quieren ser uno holgazanes, sólo se encuentran a una mujer que los mantenga o se quedan en la casa de sus padres. Si quieres ser unos "rebeldes", dejan de estudiar y se ponen a vivir como hippies entre amigos. Si un día no quieren arreglarse, se echan aguan en la cabeza y se bajan los cabellos de punta. En realidad, no tienen que cambiar nada, porque el mundo está construido a partir de sus necesidades.



Mientras tanto yo, todas nosotras tenemos con lidiar con el peso, el verse bien y bonitas. Callarnos nuestras fantasías sexuales, ocultar nuestros vicios y tomar todos los días una píldora porque ellos son tan flojos para ponerse un condón que nosotras solas debemos cuidarnos. Por esas y más cosas es que somos unas obsesivas, pero qué importa si sólo así podemos lidiar con este jodido mundo para hombres. Por eso digo que nunca he conocido el amor.


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Alexa fue un personaje ficticio para presentar las ilustraciones de Chloe Bennett, una chica que se dedica a integrar objetos materiales cotidianos con temas femeninos. Los fondos de colores pastel le permiten combinar las formas sin perder la sutileza y delicadeza de la mujer aunque aparezca el símbolo de la muerte.

Puedes seguir a Chloe en su Instagram. También puedes conocer a las 5 mujeres que se están apoderando del mundo con su arte visual o las ilustraciones que sólo entenderán las mujeres que saben reírse de sí mismas.









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Etiquetas:femenismo
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