"Tuve que comer croquetas de perro para sobrevivir": María narra su esclavitud con vestimenta doméstica

Gustavo PinedaMiércoles, 13 de diciembre de 2017 18:27

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Derechos Humanos

María es una mujer filipina que llegó a Brasil con muchas esperanzas de trabajar, pero terminó esclavizada con un disfraz de mucama.

María es una inmigrante de Filipinas que llegó hace algunos meses a la ciudad de Sao Paulo en Brasil. Su nombre es falso, pero su testimonio tan real como la esclavitud que vivió en uno de los residenciales más acaudalados de la capital económica de los cariocas.


En entrevista para el periodista Hugo Bachega, de la BBC, narró su intento de suicidio para escapar de su prisión disfrazada de mucama, con tareas domésticas que nunca terminaban.


Ella tiene 40 años de edad, por redes sociales muchas personas le contaron que Brasil es un país hermoso con personas alegres con una creciente economía, mucho mejor que Filipinas. En su casa dejó a su mamá y a sus tres hijas, el dinero es indispensable para comprarle sus medicamentos cardiacos a sus pequeñas.



Brasil, al igual que muchos países de América Latina, tiene a familias de clase media y alta que acostumbran a tener una empleada doméstica que cocine, lave y haga el aseo. La mayoría gustan por contratar a mujeres extranjeras que hablen inglés para acostumbrar a sus hijos a desarrollar un ambiente bilingüe, aunque la paga es buena, los usos y costumbres de los cariocas rozan en la esclavitud moderna.


Durante décadas, las empleadas domésticas en Brasil denunciaron miles de abusos a sus derechos laborales y humanos; desde trabajar 18 horas al día, hasta recibir castigos a manos de sus empleadores. En este contexto, el pasado 27 de marzo del 2013 los legisladores publicaron una ley para terminar con la esclavitud moderna en ese país, al obligar a los patrones a pagar horas extras y la apertura de oficinas gubernamentales para dar seguimiento a cualquier anomalía.


Pero dicha ley no favorece a María, sólo a trabajadoras domésticas locales. Cada día lloraba en las noches de sus empleadores del cansancio y los maltratos. Cuando metía errores, era castigada con más trabajo o privada de alimentos, su único motor eran sus hijas.


María llegó a Brasil, le prometieron 600 dólares mensuales pero nunca pensó en terminar encerrada en su trabajo. (Foto: Acnur).


Un día, estaba preparando la comida de los perros. Llevaba semanas sin un bocado en el estómago, y robó la mitad de las croquetas mientras no era observada, junto a las mascotas comió mientras las lágrimas brotaron.


Los maltratos empeoraron y los castigos también. Cuando la familia salía, ella se quedaba encerrada con las puertas trabadas, siendo tratada como un animal en una jaula. En ese momento pensó en quitarse la vida desde el séptimo piso de los departamentos, estaba decidida a quitarse la vida después de meses de abusos. Al final, mordió sus labios y lloró preguntándose por qué la trataban así.


Las familias acaudalas de Brasil contratan mujeres extranjeras para asumir que no tienen derechos que refuten. (Foto: LatinAmericanStudies)


Al día siguiente, hizo sus maletas y escapó silenciosamente de su esclavitud durante un descuido de su empleadora, tras no cerrar las puertas como de costumbre.


Según el Ministerio de Trabajo de Brasil en Sao Paulo, unas 250 mujeres filipinas llegaron al país desde el 2012, al parecer cientos de familias buscan evadir las nuevas leyes para las empleadas domésticas al encontrar un error en el sistema y lograr mantener en la esclavitud a las mucamas extranjeras.


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Gustavo Pineda Gustavo Pineda Periodista

Muy Guerrerense, Michoacán me adoptó en el 2008, pasé por las llamas del Edomex y llegué al paraíso de la CDMX.

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