Tortura, violencia e impunidad contra los presos: lo que se guarda tras las paredes de Guantánamo

Lau AlmarazViernes, 12 de enero de 2018 15:25

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Derechos Humanos

A 16 años de su apertura, la cárcel de Guantánamo sigue violando los derechos humanos de los presos.


Son 117 kilómetros cuadrados que están llenos de historias que conllevan abusos en contra de los derechos humanos. El Centro de Detención de Guantánamo cumplió 16 años de haberse abierto en un enclave que Cuba le cedió a Estados Unidos en 1903. Ese territorio, ubicado a mil kilómetros de La Habana, es un sitio en el que se respira tortura, violencia y abuso.

 

Después de los atentados del 11 de septiembre, Guantánamo abrió sus puertas para dar cabida a los detenidos de las operaciones militares en Afganistán e Irak por órdenes del entonces presidente George W. Bush. Muchos de ellos siguen privados de la libertad bajo condiciones inhumanas y sin garantizárseles sus derechos fundamentales como prisioneros de guerra.

 

En Guantánamo, después de 16 años, los derechos humanos no existen, no están garantizados. Durante su campaña presidencial, Barack Obama prometió cerrar la prisión, evitar las torturas y los abusos. No lo logró. Ahora, Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, quiere extender dicho territorio c on el fin de acabar con los que él denomina “chicos malos”.

 

 La mayor parte del tiempo, los presos caminan con una capucha que les cubre el rostro. (Foto: Jornal O Globo)


Torturas

 

La prisión de Guantánamo llegó a albergar hasta 800 presos. Ahora, sólo restan 41, pero la mayoría de ellos no realizaron crimen alguno. Para el gobierno de Estados Unidos, sólo son sospechosos de terrorismo y eso basta para tenerlos encerrados.

 

Por ejemplo, Mohamedou Ould Slahi, mauritano de nacimiento, pasó 14 años de su vida en este centro de reclusión. Cuando lo secuestraron para llevarlo a Guantánamo, le argumentaron que él seguía siendo parte de Al Qaeda, con quien cortó lazos en 1992 luego de ser su miembro durante la guerra de Afganistán en los ochenta.

 

«Insinuaron que iban a violar a mi madre. Durante 70 días no pude dormir, no me dieron ganas de comer. Había interrogatorios durante las 24 horas, siete días a la semana. Me expusieron a música heavy metal a todo volumen. Te traían mujeres y te forzaban a tener sexo con ellas», declaró Slahi a El Diario de España. «Después de dos años, confesé».

 

 Barack Obama prometió cerrar Guantánamo cuando era presidente de EUA. (Foto: Analítica)


Obama, Trump y Wikileaks

 

Cuando Barack Obama llegó al poder en 2009, prometió que para que la credibilidad de Estados Unidos no se viera empañada, se tenía que cerrar Guantánamo, pues las violaciones a los derechos humanos que ahí se cometen, transformadas en torturas en contra de prisioneros a los que se les acusaba de terrorismo pero cuyos juicios y actos no habían sido demostrados de ninguna manera, amenazaba la imagen del país a nivel internacional.


Pese a los aparentes intentos por cerrar la prisión, Barack Obama dejó el poder sin dar una respuesta positiva a los familiares de aquellos presos (en su mayoría hombres de Afganistán y Pakistán) y a su llegada, Donald Trump se mostró reacio a la liberación de los presos que actualmente están en Guantánamo. La ampliación de la prisión es uno de sus próximos objetivos, algo que ya es tema de discusión entre activistas y organizaciones protectoras de los derechos humanos.


De Guantánamo, incluso, se llegó a revelar a través de filtraciones en Wikileaks que Estados Unidos ofrecía cierta cantidad de dinero a otros países para que recibieran a los presos menos peligrosos. El motivo era repartir con urgencia a aquellos presos que no pudieran repatriar por posibles violaciones a sus derechos humanos.

 

Al cumplir 16 años abierta, organizaciones en pro de los derechos humanos exigen el cierre definitivo de Guantánamo. (Foto: RT)


«Dieciséis años de brutalidad, de denegar derechos humanos básicos a los hombres que han estado en la prisión de Guantánamo», dijo Charles Feinberg, rabino director ejecutivo de la organización Acción Interreligiosa para los Derechos Humanos, misma que se manifestó a las afueras de la Casa Blanca junto a otras organizaciones activistas para exigir el cierre de esta prisión.

 

No quieren más violaciones. No quieren que los presos se trasladen a otros lugares. Lo único que piden tanto familiares como activistas a favor de los derechos humanos es que Guantánamo cierre para siempre y que de él sólo queden los malos recuerdos de las historias de abusos de los que algún día se espera justicia.


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Lau Almaraz Lau Almaraz

Periodista egresada de la FES Acatlán.

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