OPINIÓN: Las tribulaciones del VAR

Alex RuelasMartes, 26 de junio de 2018 12:24

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Deportes el var en el mundial en rusia

Aunque el VAR llegó al futbol buscando solucionar problemas, en Rusia su aplicación no ha sido la idónea, nos cuenta Alex Ruelas.


No puedo explicar lo enojado que estaba cuando Holanda nos echó del Mundial pasado. Todo era bonito hasta que el payaso de Robben se tiró al suelo. Por meses sentí la llaga abierta de la eliminación, supurante con la impotencia de que #noerapenal. 


(Video: Jaime Cruces vía YouTube)


Por eso, fue mucha mi ilusión cuando se anunció que en esta Copa del Mundo se estrenaría por fin la revisión de jugadas en video. Gracias al Video Assistant Referee, el criterio y los dos ojos del árbitro ya no serían los únicos jueces. Un equipo de expertos repasaría cada acción para asegurarnos que los errores arbitrales no alterarían el resultado del partido. Nadie más tendría que sufrir un ultraje del tamaño del que vivimos nosotros. Spoiler alert: los silbantes se siguen equivocando.


No me entiendas mal, creo que ha servido. Pero también ha dejado serias dudas sobre la forma en que se está implementando, su injerencia real en la toma de decisiones y si tiene caso usar esa tecnología. 


El VAR está facultado para intervenir en el partido nada más en cinco situaciones: jugadas de gol, marcajes de penaltis, tarjetas rojas directas, fueras de lugar y casos de confusión de identidad. La última, en particular cuando se amonesta o expulsa al jugador equivocado. Todas son acciones que causan migrañas cotidianas a los amos del silbato. Y aunque la tecnología se incorporó para acabar con la controversia, sólo ha conseguido alimentarla.


Su punto más álgido llegó con la última jornada del Grupo B, cuando Irán se enfrentó a Portugal y España a Marruecos. El primer encuentro fue el peor. Al minuto 50, una revisión de video dio a Portugal un pénalti por falta sobre Cristiano Ronaldo. Hasta ahí, todos (menos Cristiano, que falló), satisfechos. 


(Video: FIFATV vía YouTube)


Luego lo perdonaron. Con el puño cerrado, lanzó el brazo hacia el rostro de Morteze Pouraliganji. El iraní fue histriónicamente al suelo. Tras una larguísima revisión, el árbitro, Enrique Cáceres, dejó al portugués vivir con una tarjeta amarilla cuando debió haberlo mandado a descansar. Ahí la primera pregunta: si hubiese sido cualquier otro jugador, ¿lo habría expulsado?


Como la decisión última recae sobre el juez principal, volvemos al clásico problema de que su criterio lo es todo. Aun con repetición, el silbante es igual de susceptible a la presión y parcialidad momentáneas. ¿No sería mejor que quienes ven el partido desde la pantalla pudiesen tomar determinaciones desde su posición de ventaja? ¿Debería llegarse al menos a una especie de consenso?


Para colmo de males, Cáceres, otra vez influido por el VAR, concedió a Irán un penal que marcó su arbitraje como uno de los peores del torneo. Para ser justos, en buena parte fue culpa de la herramienta que debería sacarlo de apuros.


A quien sí ayudó el réferi electrónico fue a España. En tiempo de compensación, el asistente anuló a Iago Aspas un golazo por supuesto fuera de juego. El VAR lo desmintió y La Roja acabó primera de grupo. Sin embargo, en la jugada que derivó en el tiro de esquina del gol, persiste la duda de si el balón había salido del campo previo al centro de Jordi Alba. ¿Cuánto se puede, entonces, rebobinar la cinta para enmendar una pifia que terminó en anotación?


(Video: Top de Oro vía YouTube)


Si estas discusiones salieron de jugadas que pasaron por revisión, el hecho de que no se inspeccionen puede resultar igual de problemático. Pregúntenle a Marcus Berg, el delantero sueco a quien atropelló Jérome Boateng cuando estaba a nada de marcarle el primero a Alemania. Una sola mirada a la repetición era suficiente para darse cuenta de la falta en el área. No obstante, el árbitro ni siquiera se dignó a echarle un ojo. Si le dijeron algo por el chícharo, jamás lo sabremos. 


Por todos lados han llovido quejas contra el VAR. Algunos ya están diciendo que mejor ni lo hubieran estrenado. Y aunque hasta ahora parece haber causado más jaquecas que alivios, el punto está en mejorar su aplicación, no en deshacerse de él. 


¿Por qué no, por ejemplo, dar a cada entrenador una tarjeta para que sean ellos quienes soliciten la revisión de una jugada? Si le atinan, le devuelves su tarjetita; si no, lástima hermano, te quedaste sin cartuchos. Me gustaría llevarme el crédito por esa brillante idea, pero la NFL lleva un buen rato haciendo lo mismo, sólo que usan pañuelos. 


Entre tanto, nos queda un buen rato de Mundial para seguir aplicando la máxima futbolera que estipula que quien pierde lo hace por culpa del árbitro y quien gana lo hace a pesar del mismo. Ahora podemos enojarnos doble, con el silbante y con el VAR. Nada más les pido encarecidamente que, en esta Copa donde todo está saliendo tan lindo, no nos vuelvan a matar la ilusión con un clavado en el área. 


Alex Ruelas


*Las columnas de opinión de Cultura Colectiva News reflejan sólo el punto de vista del autor.

ETIQUETAS: futbol deportes
REFERENCIAS:
Alex Ruelas Alex Ruelas Periodista, ambientalista

Periodista, ambientalista y vagabundo en potencia. Predicador de la belleza de las palabras y el sarcasmo saludable.

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