¿Por qué Italia rechaza los restos del monarca que regaló el país a Mussolini?

Fernando CastilloMartes, 2 de enero de 2018 17:41

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Cultura

La historia de la monarquía contemporánea europea tiene su lado oscuro lleno de complicidad en crímenes de guerra, fascismo y limpieza étnica.

Si bien, la monarquía representa una institución dinástica y glamurosa que gusta a cierto sector conservador en países como Inglaterra, Dinamarca o Suecia, para muchos otros los vestigios que dejaron las monarquías del pasado son vergonzosos y merecen repudio. Tal es el caso de Italia, un país donde su monarquía se rindió a la dictadura, dejando desgracias y pérdidas irreparables en un pueblo que no olvida.


Y es que hoy hay polémica por el regreso de los restos de Vittorio Emanuele III, miembro de la familia Saboya y penúltimo rey de Italia, personaje repudiado por la opinión pública por el apoyo que dio al fascismo de Benito Mussolini, líder del régimen que gobernó durante dos décadas, durante las cuales llevó a Italia a la miseria tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial y que además ayudó a eliminar la oposición de los fascistas tras el asesinato de Giacomo Matteotti, el republicano, líder socialista y crítico de la monarquía.


Emanuele es señalado de apoyar el fascismo y la limpieza étnica. (Foto: The Commentator)


¿Quiénes fueron los Saboya?

 

Vittorio era miembro de la familia Saboya, heredó el trono italiano a principios del siglo XX hasta que abdicó y dejó el poder a su primogénito, Humberto II, quien tras un efímero reinado de un mes, tuvo que ceder el poder al movimiento fascista que tomó fuerza en la década de los treinta.


Muchos historiadores dicen que los Saboya dejaron al país en bandeja de plata a Mussolini, capitalizando el fin de la república italiana y el inicio de la dictadura fascista. La familia huyó al exilio a Alejandría, Egipto, tachados de cobardes y traidores por los republicanos italianos, quienes fueron perseguidos y asesinados por los fascistas.


Vittorio Emanuele Saboya, nieto del penúltimo monarca de Italia solicitó la repatriación de los restos. (Foto: EFE)


Hoy los restos de Vittorio Emanuele son repatriados de Egipto a solicitud del presidente Sergio Mattarella y los descendientes Saboya, una gestión oculta que tiene el objetivo de sepultarlos en la tumba ilustre de los reyes italianos: el Panteón de Roma.


Repudio justificado


Para Gianni Olivia, historiador y articulista del diario La Repubblica, es importante conocer tres acontecimientos históricos para comprender el repudio general de Italia a la monarquía y particularmente contra Vittorio Emanuele.


En primer lugar, que prácticamente regaló el país a Mussolini, sin negociaciones ni transiciones políticas constitucionales. A decir del historiador:


El apoyo de Vittorio Emanuele al fascismo era más “convenenciero” ya que el movimiento encabezado por Mussolini cobró mucha fuerza entre los años veinte y treinta, además de que ayudó a los fascistas a eliminar la oposición republicana y socialista haciéndose el sordo y ciego hacia los que no apoyaban al fascismo.


El segundo acontecimiento se dio después de la Segunda Guerra Mundial, tras la derrota del Eje, pues Vittorio negoció con los aliados para reinstalar la monarquía en Italia a pesar de haber apoyado a las fuerzas del Eje, facilitar la deportación de miles de judíos italianos y propiciar la ocupación nazi en toda la península itálica.


Mussolini con los allegados del monarca y miembros del Partido Nacional Fascista en los años veinte. (Foto: Grupo E medios)


El último fue la firma del monarca sobre las leyes raciales de 1938, una constitución fascista que implicaba una limpieza étnica para “purificar la raza italiana”.


Para Noemi Di Segni, presidenta de la Unión de Comunidades Judías Italianas, la repatriación del monarca genera una progresiva pérdida de la memoria. «Es justo superar una guerra, pero nunca hay que olvidar los detalles», dijo al diario Corriere della Sera.


Monarquía en el siglo XXI


En Europa las monarquías que aún sobreviven son muy diversas y antagónicas unas de otras, principalmente por la huella que han dejado para con su pueblo en la historia contemporánea.


Las casas nobles de los pueblos anglosajones como Inglaterra, Suecia, y Dinamarca, gustan a las clases conservadoras y tradicionales de aquellos países principalmente por su particular forma de relacionarse y dirigirse a sus súbditos, por su popularidad y encanto que genera en la prensa y por la preservación en los valores patrióticos tradicionales.


Sin embargo, en los países latinos de Europa, la opinión sobre la institución monárquica en donde sobrevive, ha sido abolida, repudiada y cuestionada. Francia fue el primer gran insurrecto contra los reyes en la revolución de 1789 después de decapitar a sus soberanos.


Francisco Franco junto al rey Juan Carlos, antes de la transición política. (Foto: La Tercera) 


Mientras que en España, la casa noble perdura en medio de críticas a manos de los sectores no conservadores, quienes la cuestionan por su derroche de los bienes públicos, sus escándalos de corrupción y la impunidad que eso conlleva, así como su relación con la dictadura fascista de Francisco Franco quien, después de su muerte, cedió el poder a los actuales monarcas de España.


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Fernando Castillo Fernando Castillo articulista internacional

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