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CINE

Cómo Disney encontró la formula perfecta para hacer buenas películas y por qué eso no es bueno para el cine

10 años después de que el mundo fue engañado al pensar que Star Wars había llegado a su final, Disney –empresa que compró la franquicia de George Lucas por la modesta cantidad de 4 billones de dólares– lanzó la tan esperada séptima parte de la saga que, según su creador, fue planeada originalmente con nueve capítulos (una mentira más). "The Force Awakens" rompió todas las expectativas y todos los fans comenzaron a besar los pies del director J. J. Abrams por haber salvado una franquicia que en realidad sólo cuenta con dos películas "buenas" y con cuatro mediocres. Los trabajos bajo la supervisión de Lucas –en especial los últimos 4– fueron ingeniosos y tuvieron un impacto enorme en distintas generaciones que cantaban a todo volumen los temas de John Williams, pero en realidad no tenían más que la fantasía para mostrar algo de calidad. Entonces ¿cómo hizo Abrams o Disney para salvar algo que se creía perdido?

"The Force Awakens" es una buena película y lo cierto, nadie puede negarlo. Eso es lo preocupante, ya que no es tan perfecta como el mundo cree. Imaginemos que alguien nunca ha visto Star Wars y su primer encuentro es esa película. Saldrá de la sala emocionado, impresionado y contento de ver una historia intrigante. El problema es que si de pronto se le ocurre mirar la primera producción de George Lucas, notará que está viendo la misma película que salió décadas antes. "Star Wars", la original, era impresionante pero no una excelente película. Abrams y Disney tomaron todo lo que hizo bien en ese tiempo Lucas y "arreglaron" aquello que estuviera mal. La producción sabía que ésa era la forma de acercarse ya que la audiencia experta, tomaría esos antiguos aspectos como referencias, cuando en realidad es una repetición. Al notar el posible éxito gracias a este método, Disney comenzó a anunciar que cada año saldría una nueva historia de Star Wars.

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Sí, "The Force Awakens" parece perfecta, pero está hecha bajo un método. Disney es una compañía experta en crear proyectos de calidad sin siquiera tirar el dado. Ellos ya saben cuál será el resultado para cada una de sus historias. Tienen a algunos de los mejores escritores y trabajadores de cine del mundo, pero como Ícaro, podrían estar volando muy cerca del sol. Nadie podía quejarse de la cinta, J.J. Abrams cumplió y Disney dobló la ganancia de su compra a Lucas con una sola película, pero la cinta no tiene alma. El hecho de que no exista un riesgo dentro de la producción devalúa el trabajo, como si alguien copiara una obra de Da Vinci a la perfección porque sabe que se venderá aunque sea una réplica.

Christopher Nolan, Stanley Kubrick y Francis Ford Coppola experimentaron cientos de riesgos durante sus producciones. No sólo se encontraban con dificultades con los actores, sino que hasta la sala de edición se hacía un caos por todas las posibilidades de crear buenas obras. Los directores hicieron una apuesta y empeñaron su mejor esfuerzo para crear obras maestras como "El Padrino", "Memento" y "Dr. Strangelove". Si "The Force Awakens" no apostó y se fue a lo seguro, podemos esperar que este sistema colapse bajo su propio peso alrededor de la cuarta película de esta nueva era de Star Wars.

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Hay emoción en las cintas antiguas y conexiones que en realidad George Lucas nunca generó, sino la audiencia. Gran parte del hecho de que Star Wars sea tan importante, es la pasión con la que el público la trató y eso es un daño muy grave para el cine. Como narrador, un cineasta debe crear la conexión y mantenerla, no tratarla con ligereza solamente porque ya existe en la cabeza de los fanáticos. Dentro de sus 3 películas vemos una evolución considerable dentro de Luke, Han y Leia, pero no hay ni un indicio de esto en la segunda trilogía. Si Kubrick y Nolan hubieran usado recursos de referencia a sus trabajos previos para generar un vínculo con la audiencia, se vería como un intento mediocre y una reticencia a crear una historia independiente; su reconocimiento va aunada a su habilidad de tomar diferentes géneros y no repetir temáticas.

 Confiando en que los espectadores no se conformen con trabajos mediocres, podemos esperar que la relación con el pasado se canse y el presente no pueda mantenerse con su propia libertad. A muchos les importa el personaje de Rey pero no al nivel que Luke o Han Solo, quien ya quedó en el pasado. "Rouge One", el siguiente título en la franquicia justamente intentará mostrar a Darth Vader como su elemento melancólico, pero arriesga el legado previo del villano y lo puede convertir en algo nuevo con lo que las personas no puedan relacionarse tan fuerte como lo hicieron a fines de los 70.

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Estamos a poco del estreno de "Rogue One" y Disney aún tiene el beneficio de la duda. Puede tomar riesgos, pero también puede encaminarse a la autodestrucción. Aunque está conectada con el universo de Star Wars, tiene personajes diferentes que pueden tener un buen impacto como Luke o Han, siempre y cuando no se enfoquen en el villano o en Darth Vader. Por otra parte, otro tipo de productoras que también apuntaban a la nostalgia comenzaron a intentar y fracasar lanzando proyectos similares sin poder replicar el éxito de Disney, pero cuando lo logren, la industria daría un giro para lo peor. El impacto de "The Force Awakens" pudo haber sido un hito para Star Wars pero una pesadilla para el cine en general.

Disney es dueño de Pixar, Marvel y Lucasfilm (de Star Wars), son el monstruo más grande de la industria pero el ejemplo de Ícaro que hicimos previamente no fue hecho a la ligera. La empresa se da el lujo de intentar y fallar con Marvel pero jamás con Pixar. El método que usa con Star Wars puede destruir un legado entero. La saga ya no está pensada para 9 películas, sino para la cantidad que el público pueda aguantar y nuestra esperanza para que esas cintas sean buenas y tengan alma, reside en la exigencia del público y su demanda por obras que estén lejos de ser medianas.

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