No es tabú, desde el principio de los tiempos hubo mujeres en la ciencia

Karina EspinozaMartes, 7 de noviembre de 2017 18:13

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Ciencia

Desde el periscopio, el chaleco antibalas y hasta la detección de ondas gravitacionales, eso y más han aportado las mujeres a la ciencia.


Como describe la filósofa María Luisa Bacarlett, con la revolución científica en el siglo XVII, después de la obra de Newton, el lenguaje de la ciencia apostó por explicar el universo desde una perspectiva exclusivamente matemática. Esta perspectiva limitó el acceso al conocimiento y a la estructura «legítima» de la realidad a una construcción que requería de objetividad, ausencia de pasiones, «mente clara» y libre de furores.


Con estos prejuicios disfrazados de argumentos, las mujeres fueron excluidas de antemano de la actividad científica. Y si es que hubo acceso, la concesión se limitó a la práctica amateur en reuniones dentro de salones de moda, donde se discutieron cuestiones ligadas a la ciencia, disciplinas concebidas como no peligrosas para la “frágil imaginación femenina”, la botánica, por ejemplo.


Pero a pesar de este decreto, en la transformación del conocimiento y en la ruptura de paradigmas tecnológicos y científicos, siempre hubo mujeres que participaron de estos procesos civilizatorios. Y es que aunque en los libros de historia de la ciencia no podamos encontrar nombres femeninos con facilidad, el papel de las mujeres en la ciencia y tecnología y sus respectivos productos no pueden negarse, pues desde Anne Finch Conway (1631-1679), quien con su propuesta de una concepción vitalista de la materia inspirara a Leibniz, el gran maestro del pensamiento abstracto matemático, las cosas han cambiado.


Anne Finch Conway, precursora de Leibniz. Su pensamiento jerárquico de la naturaleza se le atribuyó a Van Helmont.


Pero no vayamos tan lejos, pues en México tenemos nuestros propios paradigmas. Ahí está el caso de Matilde Montoya (1859-1939), la mujer que para presentar su examen profesional y titularse como médica cirujana tuvo que pedir una orden al entonces presidente Porfirio Díaz. Montoya no sólo fue quien abrió el camino de las mujeres al estudio formal de la medicina en el país, sino que sentó precedentes como partera, actividad en la que fue reconocida desde los 16 años.


Matilde Petra Montoya, primer médico mexicana. (Foto: mexicanisimo.com.mx)


Aunque marcada por la desigualdad, la historia de las mujeres mexicanas en la ciencia tiene una abultada lista de nombres cuyos logros opacan el poco acceso a la educación científica, el ínfimo apoyo y en muchos casos, el nulo reconocimiento de su trabajo.


Van algunos de los nombres de las mexicanas más chingonas de las ciencias duras y sus aportaciones al mundo:


1.   Silvia Torres Peimbert

Investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM. Es parte fundamental del estudio astronómico contemporáneo en México. Su aportación abarca problemas fundamentales de la ciencia, como el origen y la evolución de las abundancias de los elementos químicos en el universo.


2.  Luz María del Castillo Fregoso

Química, pionera de la biotecnología y de la zimología. Generó conocimiento fisicoquímico, con reconocimiento internacional, sobre el efecto de la constante dieléctrica y la fuerza iónica de las reacciones enzimáticas.


3.   Carmen Victoria Félix Chaidez

Forma parte de la Asociación Internacional para el Avance de la Seguridad Espacial, actualmente trabaja en la seguridad en los sistemas espaciales y en las acciones de sustentabilidad espacial. Su trabajo se enfocó en el uso del smartphone para la construcción de pequeños satélites y reducción de costos. El proyecto se llamó PhoneSat y lo desarrolló junto con Google y la NASA.


4.   Julieta Fierro Gossman

Su línea de trabajo es sobre la materia interestelar y el Sistema Solar. Aunque sin duda, su mayor aportación es el de la divulgación científica.




Otros datos duros:


En 1984 sólo 283 mujeres pertenecían al Sistema Nacional de Investigadores (SNI).


En 2004 la cifra ascendió a 3 mil 322, un incremento de más de 1000 por ciento en un periodo de 20 años, lo que significa un promedio de incremento anual del 13 por ciento.


Para el 2015, la cifra registraba a poco más de 7 mil mujeres, lo que representa el 34.9 por ciento de los integrantes del SNI, según datos de dicho sistema del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).



Ya casi para terminar, en el top cinco de los científicos más destacados del 2016, según la revista científica Nature, se encuentran dos mujeres:


La primera es Gabriela González, investigadora del Observatorio de Detección de Ondas Gravitacionales, LIGO, quien detectó por primera vez estas ondas predichas por Einstein.



La segunda es Celina María Turchi, médico del Centro de Investigación Aggeu Magalháes en Brasil, ella fue quien encontró la relación entre el virus del zika y la microcefalia en recién nacidos.




Por último, vámonos a lo global, estos son algunos inventos que seguro tienes en tu casa y que no sabías que fueron creados por mujeres:


En 1845, Sarah Mather inventó el periscopio.



En 1886, Josephine Cochrane inventó el lavavajillas.



En 1965, Sthepanie Kwolek inventó el chaleco antibalas.



Y nada menor, la conexión inalámbrica se la debemos a Hedy Lamarr, quien además fue una famosa actriz de Hollywood en las décadas 40 y 50 del siglo pasado.




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Bibliografía:

García, Guerrero Miguel. (2012). Átomos al desnudo. Una visión íntima de la estructura de la materia y de quienes la develaron. México: Texere Editores.

Barcos Reyero, Raquel. Mujeres inventoras. Instituto de Filosofía. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. España.

Reporte Agencia Informativa Conacyt, mayo 2015.

Karina Espinoza Karina Espinoza Periodista

Comunicóloga. Escribo y edito. Clavada del arte, la estética y el género. Marguerite Yourcenar y Julia Kristeva son mis superhéroes favoritos.

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