¿Qué tecnología usará la NASA para enviar a los humanos de nuevo a la Luna?

Gustavo PinedaViernes, 26 de enero de 2018 15:54

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Ciencia

Las actuales pruebas con la cápsula espacial Orión en las playas de San Diego son el primer paso para medir el rendimiento de los astronautas con miras al próximo viaje que harán a la Luna


Hace 46 años que los seres humanos no han vuelto a viajar a la Luna, durante cuatro décadas sólo hemos soñado con regresar a nuestro único satélite natural. El 14 de diciembre de 1972, los astronautas Eugene Cernan y Harrison Schmitt del Apollo 17 pasaron a la historia como los últimos investigadores en pisar la superficie lunar cuando cerraron un ciclo del programa Apolo, en tiempos donde la Guerra Fría era el telón de fondo de la carrera espacial entre los gobiernos de los Estados Unidos y la ex Unión Soviética.


Pero el salto de 384 mil kilómetros para llegar de la Tierra a su satélite natural será, nuevamente, algo posible debido a un plan firmado el pasado 11 de diciembre del 2017 por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien aprobó un presupuesto de 19 mil 508 millones de dólares para la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) y con el objetivo de completar una nueva misión tripulada a la Luna, y posteriormente, otra misión tripulada a Marte.


El pasado jueves, la NASA en coordinación de la marina estadounidense realizaron pruebas de salvamento en un cápsula espacial en las costas de San Diego. (Foto: NASA)


Uno de los principales motivos por los cuales la repetición de dicha hazaña tardó 46 años fue la ausencia de un plan científicamente sólido, la voluntad política y el financiamiento para cubrir una gigantesca inversión que necesariamente implica mover a un ejército de personas con ese sólo objetivo.


De cara al nuevo alunizaje, la NASA sometió a prueba a la cápsula espacial Orión, la nave que llegará la Luna y regresará la tecnología a través de un acuatizaje de seguridad en el Océano Pacífico para 2019.


El pasado 19 de enero, las autoridades encargadas de la nueva exploración realizaron un ensayo de recuperación de Orión en los mares para garantizar que esté lista la misión Misión de Exploración 1 o EM-1 (conocida también como Space Launch Systema 1 o SLS 1), que tendrá su lanzamiento en diciembre del 2019 desde el Complejo de Lanzamiento 39B en el Centro Espacial John F. Kennedy. Posteriormente, se llevarán a cabo los preparativos de la Misión de Exploración 2 o EM2, la cual está programada para ser la primera misión tripulada del nuevo siglo a la Luna.


El astronauta, Stephen Bowen, detalló la misión de prueba en las costas de San Diego de cara a una nueva misión en la Luna. (Foto: Reuters)

 

Durante las pruebas, un equipo de especialistas de la NASA en coordinación la marina estadounidense, recuperaron con éxito la nave espacial Orión en las costas de San Diego, tras simular el rescate de un presunto regreso a la Tierra de la misión espacial.


En caso mantener el plan conforme a las fechas establecidas por los investigadores, Orión se convertiría en la tecnología estelar de la NASA para mandar a un nuevo equipo de astronautas a la órbita lunar y a Marte. Pero todavía falta que los científicos realicen más pruebas de resistencia a la nave espacial.


En términos más sencillos, aunque Orión sea sólo un cápsula, es una versión más grande y mejorada de las naves de las 17 misiones Apolo. Este combina la potencia del nuevo Space Launch System (SLS) , el cual será uno de los cohetes más poderosos que jamás se hayan construido con la intención de explorar destinos más lejanos dentro del sistema solar.


En el desierto de Utah, investigadores realizaron pruebas de potencia para sus nuevos cohetes SLS. (Foto: Reuters)


Para los críticos, el nuevo SLS es un cohete demasiado costoso, lento y excesivo, a pesar que tendrá una potencia mucho mayor en comparación de sus competidores.


Además, la tecnología de Orión tiene un escudo térmico, lo que le permite soportar temperaturas de hasta 5 mil grados Fahrenheit una vez reincorporado en la atmósfera. Una vez que la cápsula disminuye su velocidad a 482 mil kilómetros por hora, automáticamente desplegará un paracaídas para ralentizar el descenso y salpicar de manera suave en el agua de las costas de San Diego, en California.


En cuanto a las tácticas de salvamento, Charles Lundquist, director adjunto del programa Orión, detalló que la geolocalización del aparato permite generar un despliegue a tiempo de buques navales para esperar el acuatizaje de la tripulación. Los buzos de la Armada establecen una plataforma flotante alrededor del módulo de la tripulación mientras flota el objeto en el agua para que puedan recuperar primero a los astronautas.


Marinos realizan un protocolo de vigilancia de un modelo de la cápsula Orión. (Foto: Reuters)


Esta semana, la NASA probó varios procesos de recuperación con ayuda del buque USS Anchorage, tras usar cápsulas de simulación que tienen aproximadamente el mismo tamaño, peso y centro de gravedad. También utilizaron equipos de apoyo en tierra, escudos térmicos, sistemas de paracaídas, electrónica y software para mantener los ensayos muy cercanos a una situación real de rescate.


De acuerdo con la agencia espacial, tentativamente en diciembre del 2019 realizarán la misión EM1, donde una vez que se separe el SLS de la cápsula, esta mantendrá su trayectoria para volar más allá de la Luna y regresar a la Tierra durante un periodo de tres semanas.


Anteriormente, un equipo de investigadores realizó pruebas en el desierto de Utah para acoplarse a un terreno similar al de Marte. (Foto: Reuters)


Para la EM2, la NASA planea usar a Orión para ayudar a los astronautas a construir la Deep Space Gateway, la primera estación espacial cislunar que estará habitada por humanos para el 2020, el cual será un punto intermedio para la creación de la Deep Space Transport, un vehículo espacial tripulado interplanetario para movilizar a tripulantes entre la Luna de la Tierra, con las lunas marcianas y su superficie.


Estas estaciones permitirían más investigaciones sobre la Luna y permitiría que las piezas sean ensambladas en el espacio para misiones aún lejanas. Todo este trabajo tiene un fin en común: llevar a los seres humanos al planeta Marte, un trabajo a largo plazo que ya iniciaron pero que, quizá, todavía tenga un largo camino por recorrer.


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Gustavo Pineda Gustavo Pineda Periodista

Muy Guerrerense, Michoacán me adoptó en el 2008, pasé por las llamas del Edomex y llegué al paraíso de la CDMX.

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