OPINIÓN: Rentabilidad vs. promesas de campaña

José María RamosMartes, 18 de diciembre de 2018 9:09

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Ciencia amlo construira nueva refineria dos bocas en tabasco

AMLO construirá una nueva refinería Dos Bocas en Tabasco, ¿cuánto nos costará?


El presidente Andrés Manuel López Obrador y su equipo han presupuestado, a ojo de buen cubero, que la refinería Dos Bocas que quieren construir y echar a andar en Paraíso, Tabasco, costará 8 mil millones de dólares.


Según AMLO, mediante el procesamiento de crudo mexicano en la nueva refinería tabasqueña junto con las otras 6 refinerías rehabilitadas (Tula, Minatitlán, Salamanca, Cadereyta, Francisco I. Madero y Salina Cruz) se espera que pueda disminuir el precio de los combustibles eliminando completamente importaciones de refinados para el 2021, fecha para la cual la Dos Bocas tendría que estar produciendo 600 mil barriles al día, según Rocío Nahle, nueva secretaria de Energía.


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Rocío Nahle, nueva secretaria de Energía. (Foto: e-consulta Veracruz)


Algunos expertos en el tema, como Gonzalo Monroy, analista de energía y director general de la consultoría especializada GMEC, han señalado que alcanzar dichas metas tanto de presupuesto como de tiempo son demasiado optimistas. Asimismo, recalcó que para acoplar una refinería con la tecnología más básica se necesitarían aproximadamente 10 mil millones de dólares.


Dado que se pretende procesar petróleo mexicano predominantemente pesado, como lo son las mezclas Isthmus, Olmeca y Maya principalmente, se tiene que pensar en instalaciones que puedan procesar dichos crudos pesados con contenidos relativamente altos en contaminantes como azufres y metales.


Mezclas como Isthmus son ideales para la producción de aceites para automóvil, sin embargo aunque económicamente sea más favorable producir derivados valiosos como aceites multigrado, por cuestiones políticas de campaña puede ser que se opte por producir más combustibles reduciendo la rentabilidad de la refinería para satisfacer promesas de campaña.


Es aquí donde la cosa se comienza a complicar. Mientras PEMEX, así como cualquier otra empresa de importancia en la economía de México o de cualquier otro país permanezca en las manos del gobierno no podremos evitar caer en conflictos de interés cada vez más engorrosos, los cuales no tardan en reducir la eficiencia de PEMEX, como lo han hecho a lo largo de su historia.



Somos los mexicanos ya expertos en el tema, presidente tras presidente ha dictado la cantidad de petróleo que se desea (necesita) producir y exportar para así mantener el flujo de petrodólares que nuestro gobernante en turno necesite para sus gastos. Dado que PEMEX no se manda solo, no le ha quedado de otra que obedecer.


El resultado de tan malos manejos y de mezclar las actividades petroleras con las gubernamentales es evidente: una empresa nacional petrolera que era líder y potencia mundial en la primera mitad del siglo XX que se ha quedado ahora muy por atrás de las grandes compañías petroleras. Eso sí, ha creado un pequeño gran feudo, en donde su sindicato es extremadamente rico y poderoso y los grandes depósitos petroleros como Cantarell han sufrido una extracción de petróleo acelerada y com prisas, lo cual ha reducido su eficiencia de extracción y su productividad a largo plazo.


Qué sería de este nuestro país si sacrificáramos la idea de que el petróleo es de los mexicanos, a cambio de una industria sana y competitiva, libre de monopolios la cual por sí misma, esté incentivada a competir y ofrecer el mejor producto al mejor precio, libre de sindicatos mafiosos atrincherados en el poder. Una industria petrolera que acoja al más capaz, al más eficiente, como todo mercado libre debería dictar, sin importar si es mexicano, japonés, gringo o surcoreano.


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l gobierno está para gobernar, no para refinar petróleo. (Foto: El Economista)


Debemos entender que el gobierno es un mal necesario, que el gobierno no produce, al contrario, consume, por lo que es nuestro deber minimizar el tamaño de este por nuestro propio bien. Y siguiendo esta idea reducir e incluso eliminar las empresas para-estatales.


El gobierno está para gobernar, no para refinar petróleo ni para producir bienes ni servicios pues lo ha demostrado una y otra vez, no lo hace bien.


Si el gobierno mexicano en lugar de construir una enorme refinería en el sur del país, para la cual no tenemos suficiente personal capacitado para operarla e invertir además miles de millones de pesos adicionales en buscar rescatar y rehabilitar nuestras refinerías existentes del colapso total por la falta de mantenimiento, tomara el plan B, para empezar no tendría que gastar un peso de nuestros impuestos, al contrario, ingresaría una cantidad muy interesante de dinero y se desharía de pasivos, es decir, instalaciones diseñadas para producir pero las cuales incurren en pérdidas que hay que solventar mes tras mes.


La opción que propongo es la cancelación de construir cualquier otra refinería (aunque sea por parte del gobierno) y licitar y vender las seis refinerías a empresas petroleras internacionales o nacionales, sobre todo aquellas que se dediquen 100% a la refinería.


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La explotación de la plataforma de Cantarell inició en 1978. (Foto: Grupo SIPSE)


PEMEX si bien no va a desaparecer de la noche a la mañana, podría con gran facilidad deshacerse poco a poco de sus activos que se han vuelto pasivos de su departamento de refinación. Para empezar, gran parte de las gasolinas que consumimos en México ya son importadas. Si el gobierno vendiera o concesionara a terceros la operación de las refinerías existentes, pasaría de tener un elefante blanco, o más bien seis, activos valiosos por los cuales cobraría una renta onerosa por las instalaciones y los ductos que ya existen. No tendría que pagar más mantenimiento y todos los subsidios que planea inyectar a un sistema moribundo y terriblemente corrupto lo podría redirigir a programas sociales, de educación, infraestructura y demás urgencias del país.


Recuerda que el Gobierno no tiene dinero, dispone de los impuestos que cobra de nosotros y de deuda que adquiere constantemente, la cual instantáneamente hipoteca impuestos que pagaremos nosotros y nuestros hijos en el futuro. No nos damos cuenta, pero somos nosotros los que estamos subsidiando y manteniendo a PEMEX en su situación actual. Si como mexicano, no vemos ni un beneficio porque PEMEX siga funcionando, ¿por qué permitimos que los políticos y burócratas usen nuestro dinero para mantener dichas operaciones funcionando?


Dejemos de engañarnos y de pensar que el Gobierno nos va a salvar de nosotros mismos. Si no impulsamos al 100% la iniciativa privada, sumiremos a la industria petrolera y cualquier otra en la que el Gobierno meta sus manos al rezago y declive total.


Hasta que no despertemos de nuestro sueño color de rosa y enterremos la máxima de que el petróleo es de los mexicanos, seguiremos fondeando y financiando la comodidad y corrupción de unos cuantos, otorgándole a la clase política lo que siempre han buscado y han conseguido: cumplir sus objetivos a corto plazo ya que, a la larga, como Trump ha dicho de manera pública, ¿cuál es el problema? ellos no estarán aquí, ya será problema de alguien más...


*Las columnas de opinión de CC News reflejan sólo el punto de vista del autor.


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ETIQUETAS: Ciencia amlo Pemex
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José María Ramos José María Ramos

Especialista en refinería de petróleo, biocombustibles e innovación tecnológica enfocada a start-ups.

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