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Las obras de arte más ridículas

Por: Julieta Sanguino 19 de agosto de 2015

El cuento de Hans Christian Andersen sobre El traje nuevo del emperador podría parecer un retrato fiel de la sociedad contemporánea. El emperador del cuento vivía con el anhelo de vestir el mejor traje del mundo y dos estafadores le hicieron creer que ellos traían telas hermosas importadas de un lejano país que sólo podían ser vistas por gente sabia. Simularon coser el mejor traje del mundo y el rey aseveraba que podía ver el traje invisible con tal de no parecer tonto. Desfiló por el reino sin nada, y los pobladores aseguraban que lo veían para parecer más sabios, hasta que un pequeño niño gritó que el emperador iba desnudo y todos comenzaron a reír.

Cuando en las vanguardias se pensaba revolucionar el arte hasta llevarlo a su máxima expresión, mucho dudaron de lo que se hacía. Criticaban al impresionismo por no seguir las técnicas adecuadas hasta ese momento, después, la crítica se volvió más severa cuando artistas pertenecientes al fauvismo dejaron de preocuparse por las figuras, la complejidad y maestría del arte y hasta de los colores y comenzaron a realizar trabajos más independientes, con técnicas mucho más naturales que no entraban en las reglas y cánones convencionales.

El arte entró en un estado de interpretación subjetiva que contenía significados encarnados, tal como asegura el filósofo del arte Arthur C. Danto. El arte dejó de ser visual para convertirse en una aproximación conceptual y abstracta a la realidad y el pensamiento humano. Es en ese punto cuando todo se quebró, se revolucionó y acabó.

Ya Hegel había mencionado el fin del arte, sin embargo, con la llegada de las nuevas técnicas y métodos pictóricos, el fin se vio mucho más cerca. Los dadás primero que todos, hicieron un espectáculo crítico con su arte. Recitaban poemas absurdos, tocaban nada en el piano y realizaban películas sin ningún sentido. Pero después, y seguramente gracias a ellos, muchos artistas comenzaron a transformar sus obras y realizar invenciones inimaginables. Te presentamos las obras de arte más extrañas, aquellas que te harán preguntarte si realmente es arte o, tal como en el cuento, somos engañados ante el traje del emperador.

Caja de zapatos vacía, Gabriel Orozco

Con la idea de intervenir el espacio, su línea estética y reflexiva, Orozco exhibió una caja de zapatos que atrajo la atención de las personas porque pensaban que se trataba de basura, de algo que no debía estar ahí, algo que no tenía cabida en el recinto. Incluso los guardias del MoMa la levantaron para tirarla a la basura, hasta que les informaron que se trataba de una pieza en exhibición.

Esta pieza es una de las menos comprendidas en el arte y también de las más polémicas. Según Orozco, la caja representa una pregunta, un recipiente vacío que necesita ser llenado. Muchos críticos han detestado la pieza de Orozco, pero otros la alaban y señalan su complejidad como la acción de materializar en belleza estética a un objeto cotidiano, aquella que logró llevar a los ready mades a otro nivel.

 

Le vide, Yves Klein

Klein se convirtió en uno de los artistas más populares de los años 50. Es recordado por el uso desmedido de un solo color en su obra: el azul ultramarino, o el Azul Internacional Klein. De hecho, Klein tiene una serie de cuadros de monocromías azules. Estaba fascinado por ideas místicas, por el infinito, lo indefinible, el absoluto y la libertad. El uso del azul es un llamado al espectador para que éste pueda liberarse de todas las ideas impuestas. Para Klein, las líneas eran una prisión que sólo el azul podía romper.

Pero este artista del performance llevó más lejos su idea conceptual del arte. En 1958 realizó su obra Le vide, en la galería Iris Clert. Klein dejó la galería sin nada, ni una obra, solamente un gabinete vacio. Además, cada asistente debía ser escoltado al cuarto vacío. Sin embargo, su cuadro debe ser leído como una protesta, un ataque político al arte tradicional que las galerías de esos días apoyaban.

Merde d’artist, Piero Manzoni

Manzoni buscaba reinterpretar el mundo de consumo del arte. Pues aseguraba que todos los que se encontraban dentro del mercado de éste, consideraban que una pieza era arte sólo porque un artista la había realizado.

Bajo esta premisa, Manzoni decidió enlatar su mierda y venderla a precio de oro. El resultado fue, al mismo, esperado y sorprendente; una lata fue vendida en 124 mil euros en Sotheby’s en 2007, cuando en 1961, año que Manzoni las realizó, cada lata estaba valuada en 37 dólares, lo que equivalía al precio del oro. Sin embargo, el mundo del arte criticó fuertemente a Manzoni, y antes de cumplir 30 años, había bebido todo el alcohol posible. Murió de un infarto en Milán en 1963.

Piss Christ (Crucifijo sumergido en orina), Andrés Serrano

Andrés Serrano expuso en Francia una fotografía en la que se observa un recipiente lleno de orina con un crucifijo adentro. La fotografía se ha prohibido en Estados Unidos y Australia. Además, un grupo de 500 personas pidió que el Museo Contemporáneo de Arte Privado en Avignon la retirara por la sensibilidad cristiana. El artista ha recibido amenazas de muerte y cartas de odio a causa de la obra.

Sin embargo, el artista ganó el premio de artes visuales del Southeastern Center for contemporary art’s, con el que recibió 15 mil dólares, más 5 mil extras. El artista también ha realizado exposiciones con su semen, heces, cadáveres y sangre.

My bed, Tracy Emin

Tracy Emin atrapa al espectador con exploraciones a su vida privada que reflejan las emociones universales. En esta exposición en la galería Tate, Tracey mostró su propia cama, tal y como es, con los objetos que hay a su alrededor, papeles tirados en el suelo, condones y toallas sanitarias, sábanas y cobijas por todos lados, y objetos de uso diario como pantuflas.

Su idea tuvo grandes frutos, puesto que en 1999 fue una de las nominadas al premio Turner. La obra fue vendida en 150 mil libras y se exhibe como parte de la primera exhibición de la galería Saatchi.

Untitled, Cy Twombly

Realizado con cera blanca sobre un fondo gris, la obra de Cy Twombly se subastó en 55 millones de dólares. En 1966 Twombly comenzó una serie que retrataba aquello que ocurría en un salón de clases. Este Cuadro vino exactamente después del final de la serie.

Su obra gira alrededor del amor, el arte, la belleza, y la muerte. El trabajo de Twombly se centra en imágenes de gran formato que representan sus pensamientos de manera abstracta, tal y como la corriente americana de los años de posguerra de la abstracción gestual americana con tradiciones de la pintura europea. Utiliza de manera novedosa el lenguaje a través de alusiones y referencias a través de la pintura, la escritura y la realidad.

Arte no visible

El museo Non-visible Art, es una organización auspiciada por el actor James Franco que alberga piezas que solamente están en la imaginación del artista, aquellas que no son visibles. El museo asegura que el arte es completamente real “a pesar de que los trabajos artísticos no son visibles, las descripciones pueden abrir tus ojos a un mundo paralelo de imágenes construidas. Este mundo no es visible, pero sí es real, probablemente más que el mundo que nos preocupa”.

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