Las Líneas 4, 5 y 6 del Cablebús de la Ciudad de México ya están en construcción y juntas moverán a más de 200 mil personas cada día desde las periferias más alejadas de la capital. Clara Brugada Molina presentó los avances: 40 kilómetros de nueva infraestructura, una inversión de más de 17 mil millones de pesos y una promesa verificable en obra — no en papel. La Línea 5 se convertirá en la más larga del mundo con 15.4 kilómetros que conectarán Álvaro Obregón y La Magdalena Contreras con el Metro Mixcoac.

“Reducir los tiempos de traslado es combatir la desigualdad y la pobreza de tiempo. Los cablebuses devuelven horas de vida y esto es profundo y transformador, por eso le apostamos a estas grandes obras de Cablebús, porque se hace justicia, justicia territorial y de tiempo, se combate la pobreza”, destacó la jefa de Gobierno Clara Brugada.
Qué ofrece cada línea: rutas, estaciones y quiénes se benefician
La Línea 4 irá del Pedregal de San Nicolás, en la parte alta de Tlalpan, hasta el Metro Universidad. Tendrá 11.4 km, nueve estaciones y más de 70 postes. Está financiada en conjunto por el Gobierno Federal — Brugada agradeció el respaldo de Claudia Sheinbaum — y atenderá a más de 65 mil personas en más de 55 colonias y pueblos. Se proyecta lista para finales de 2028 con una inversión de 4 mil 700 millones de pesos.
La Línea 5 es la joya del paquete. Con 15.4 km en dos ramales que parten de San Bartolo Ameyalco y Oyamel, confluyen en la estación El Tanque y terminan en Metro Mixcoac, será la línea de cablebús más larga del mundo. Doce estaciones, 450 cabinas y un trayecto completo en 45 minutos para 146 mil personas de Álvaro Obregón y La Magdalena Contreras. Inversión: 7 mil 800 millones de pesos. Conclusión estimada: mediados de 2028. Y esto lo amamos: el proyecto de movilidad en periferias de CDMX lleva años siendo promesa — acá ya hay cimentaciones y torres instaladas.
La Línea 6 conectará Milpa Alta con Tláhuac: 12.4 km, siete estaciones, 270 cabinas y un recorrido de 35 a 40 minutos para atender a 45 mil usuarios directos y beneficiar a más de 186 mil habitantes de 46 colonias y pueblos originarios. Presupuesto asignado: 4 mil 800 millones de pesos.

Avance real y consultas con pueblos originarios
Las obras tienen actualmente un avance del 20 por ciento en más de 100 mil metros cuadrados de construcción; la meta es llegar al 40 por ciento antes de que cierre el año. El tiempo total de ejecución es de 2 a 2.5 años por línea.

El proceso no fue de imposición. El gobierno realizó siete consultas con pueblos y barrios originarios — de junio de 2025 a principios de 2026 — y las siete fueron aprobadas por mayoría en asamblea. La última, en Tecómitl, se resolvió con 920 votos a favor. Las comunidades de San Juan Ixtayopan, San Pedro Tláhuac y Santiago Tulyehualco también aprobaron sus estaciones mediante este mecanismo.
La secretaria de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas, Nelly Antonia Juárez Audelo, indicó que el Gobierno de la Ciudad de México ha sido respetuoso de la autonomía y libre determinación de los pueblos originarios, por lo que se realizaron diversas etapas de consulta con las poblaciones donde pasará el Cablebús y que ellos decidieron mediante asambleas la aceptación de la construcción de las estaciones en sus territorios.
“Hemos de decir que las siete consultas han sido aprobadas. Las primeras de la Línea 5 tuvieron un desarrollo de junio a agosto de 2025, lo mismo que San Juan Ixtayopan y San Pedro Tláhuac, que tuvieron un desarrollo durante agosto de 2025. Santiago Tulyehualco lo tuvo en septiembre del año pasado y finalmente Tecómitl, que tuvo un proceso de junio al 31 de julio, donde fue aprobada con 920 votos a favor. Todas las estaciones han sido conformadas y aprobadas por la mayoría del pueblo en asamblea”, aseguró la funcionaria.
En términos medioambientales, las tres líneas equivalen a plantar 668 mil árboles y evitarán la emisión de 68 mil toneladas de gases de efecto invernadero al año. Para las colonias que llevan décadas atadas al microbús o al coche como única opción, eso no es dato de boletín: es tiempo devuelto.
“Las grandes obras públicas deben construirse con la gente, no sobre la gente. Y en esta ciudad, el desarrollo no se impone, se dialoga, se acuerda, se construye con la población, con los pueblos originarios”, sentenció Brugada.
