El seleccionador de Corea del Sur, Hong Myung-bo, se convirtió en el blanco de la furia de toda una nación después de que el equipo quedara eliminado del Mundial 2026. Los aficionados coreanos no esperaron mucho: lo abuchearon a su llegada al aeropuerto y las amenazas de muerte se multiplicaron en redes sociales hasta el punto de que el caso trascendió el debate futbolístico. Lo que está viviendo Hong Myung-bo es la cara más oscura de la presión que rodea al fútbol de alto nivel.
ENTRE INSULTOS Y BAJO ESTRICTA SEGURIDAD:
Así fue la llegada a Corea del Sur del director técnico de la selección nacional tras la eliminación en el Mundial.
En las últimas horas, Hong Myung-bo también ha sido blanco de amenazas de muerte. pic.twitter.com/Kurd3hDnol
— Indie 505 (@Indie5051) June 30, 2026
Qué pasó con Hong Myung-bo después de la eliminación
Corea del Sur llegó al Mundial 2026 con expectativas enormes. La presión sobre Hong Myung-bo ya existía antes del torneo — la KFA (Federación Coreana de Fútbol) había apostado por él en un momento complicado — pero el resultado en cancha detonó algo que iba mucho más allá de la decepción deportiva.
Cuando el equipo aterrizó de regreso, la escena en el aeropuerto fue caótica: aficionados furiosos abuchearon a la delegación. En redes sociales, la situación escaló todavía más rápido: mensajes con amenazas directas contra Hong Myung-bo circularon de forma masiva, al punto de que el director técnico se vio orillado a renunciar.
“Aunque abandono la selección nacional, no estoy dejando de lado el fútbol coreano. Apoyaré a la selección desde lo más profundo de mi corazón y espero que el equipo vuelva a ser confiado y querido por el pueblo”, declaró el técnico de 57 años de edad tras su renuncia, quien dirigió a los seleccionados surcoreanos por primera vez en el Mundial de Brasil 2014.
Para un país que en 2002 llegó a las semifinales de un Mundial en casa, esta eliminación tiene un peso emocional que va mucho más allá del fútbol — y ese peso cayó entero sobre el seleccionador. El nivel de violencia verbal que enfrenta hoy Hong Myung-bo no es tan distinto de lo que sufrió el técnico mexicano tras el fracaso en Qatar cuando la afición también convirtió el dolor en rabia personal.

Por qué Corea del Sur explota así cuando pierde
El fútbol en Corea del Sur no es solo entretenimiento: es una cuestión de orgullo nacional con décadas de inversión emocional y económica encima. Desde el Mundial de 2002 — que el país co-organizó con Japón y donde llegó a semifinales de forma histórica — cada torneo se vive como una obligación de repetir esa hazaña. Cualquier resultado que no se acerque a ese estándar se lee como fracaso, no como proceso.
Para que se den una idea de lo importante que es el fútbol y el desempeño de Corea del Sur en el Mundial, chequen las declaraciones del presidente respecto al “fracaso” en la Copa 2026:
“Una vez más, ha quedado demostrado que las decisiones de personal lo son todo. Cuando la lealtad y el faccionalismo se valoran por encima de la competencia, y se nombran personas incompetentes para puestos de liderazgo, el resultado es prácticamente inevitable. Ofrezco sinceras disculpas al pueblo por la profunda decepción causada por esta absurda situación. Actuaremos con rapidez para reformar la administración deportiva y garantizar que esto no vuelva a ocurrir”, expresó el presidente de Corea del Sur Lee Jae Myung.

Hong Myung-bo ya conoce ese peso desde adentro: fue jugador de aquella selección del 2002. Eso, paradójicamente, hace más dura la caída — la afición siente que alguien que vivió la gloria debería saber cómo reproducirla. La combinación de expectativa desmedida, memoria dorada y redes sociales sin filtro es una mezcla que en cualquier país puede volverse peligrosa. En Corea del Sur, con la intensidad que rodea al fútbol, se volvió un escándalo de proporciones nacionales.
