El 18 de mayo de 2026 marcó el inicio de una búsqueda que trascendió las calles de Tultitlán hacia las redes sociales y medios de comunicación. Liliana Vite Ángel, una mujer de 41 años, desapareció a pocos minutos de llegar a su casa en el Estado de México. Su caso se suma a una larga lista de desapariciones que preocupan a familias y autoridades en la región.
Los últimos momentos de Liliana Vite
Liliana salió el 17 de mayo hacia el Centro Histórico de la Ciudad de México con un propósito específico: comprar una toga y un birrete para la graduación de su hija menor. Era una tarea ordinaria, un trámite de madre. Después de completar su compra, regresó al municipio de Tultitlán en transporte público.
Alrededor de las primeras horas del 18 de mayo, Liliana envió su ubicación a su familia avisando que estaba de camino a casa. La última zona donde fue localizada fue sobre la avenida Begonias, en Tultitlán. Después de ese mensaje, el contacto se cortó. Su familia esperó, llamó, pero Liliana nunca llegó.
Evidencia de vigilancia y sospechas de privación de libertad
La familia no tardó en activar sus propios mecanismos de búsqueda. Consiguieron acceso a videos de cámaras de vigilancia en la zona donde Liliana fue vista por última vez. En las grabaciones aparece el transporte en el que viajaba. Lo que preocupa a sus familiares es lo que sucedió después: una camioneta negra y un auto blanco pasaron detrás del vehículo de Liliana en circunstancias que consideran sospechosas.
Basándose en esta evidencia visual, la familia no descarta que Liliana haya sido privada de la libertad. Es una hipótesis que ha compartido con las autoridades, pero también refleja la angustia de quienes la buscan: el miedo de que su desaparición no haya sido accidental.
Una madre trabajadora en la mira de la comunidad
Liliana es madre de dos hijos. Los fines de semana se dedicaba a vender hamburguesas, un trabajo que realizaba con dedicación. Quienes la conocen la describen como una mujer tranquila y trabajadora, sin conflictos aparentes que justificaran su desaparición. Esa ordinaridad de su vida es lo que ha movilizado a vecinos y usuarios de redes sociales.
Su ficha de búsqueda circula constantemente en plataformas digitales. Colectivos de búsqueda la han incluido en sus difusiones. El caso de Liliana representa algo más que una desaparición individual: es el reflejo de una problemática sistémica en municipios del Estado de México.
Las autoridades y los obstáculos en la investigación
La Fiscalía mexiquense levantó denuncia tras la solicitud de la familia. La Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de México mantiene activa la ficha de Liliana. Sin embargo, sus familiares denuncian que no hay avances claros sobre su paradero.
El caso de Liliana vuelve a exponer un problema recurrente: los retrasos en las investigaciones de desapariciones y la dificultad para acceder rápidamente a cámaras de seguridad en las primeras horas, cuando cada minuto es crucial. Familias como la de Liliana dependen frecuentemente de su propia iniciativa para conseguir evidencia que debería estar disponible de inmediato para las autoridades.
La búsqueda continúa
Mientras escribimos esto, la familia de Liliana insiste en no dejar caer el caso. Piden que cualquier información sea reportada de inmediato a las autoridades competentes. Su desaparición no es solo un número en estadísticas de inseguridad: es una madre que no llegó a casa, es una hija sin su madre, es una comunidad que busca respuestas en municipios donde la incertidumbre se ha vuelto cotidiana.
