El sábado 28 de febrero, tras completarse los procedimientos periciales en la Ciudad de México, los restos de Nemesio Oseguera Cervantes fueron entregados a sus familiares. Días después, el cuerpo fue trasladado a Guadalajara, donde permaneció en una funeraria bajo vigilancia militar, para posteriormente ser llevado al panteón municipal Recinto de La Paz en Zapopan, en un cortejo que confirmó lo que se sospechaba desde el operativo que terminó con su vida.
El operativo que terminó con el líder del CJNG
El 22 de febrero de 2026, fuerzas del Ejército mexicano localizaron a Nemesio Oseguera en Tapalpa, Jalisco. Durante el intento de detención, se produjo un enfrentamiento armado entre los escoltas del capo y los militares. En el tiroteo, Oseguera resultó gravemente herido. Al ser trasladado para recibir atención médica, murió en el trayecto.
La muerte del fundador y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) representó un punto de quiebre en la estructura del crimen organizado en México. Oseguera, quien durante años fue considerado uno de los narcotraficantes más poderosos del país, controló operaciones que se extendieron por múltiples estados y llegaron hasta el extranjero.
Hermetismo oficial y confirmación en los hechos
Desde el momento de su muerte, las autoridades mantuvieron un silencio relativo. Solo se confirmó la entrega del cuerpo a la familia tras las pruebas de ADN que corroboraron la identidad. No hubo comunicado oficial detallado sobre los detalles del operativo ni sobre el paradero final de los restos.
Sin embargo, el dispositivo de seguridad desplegado durante el fin de semana en la funeraria de Guadalajara, y el seguimiento militar del cortejo fúnebre hacia el panteón de Zapopan, funcionaron como confirmación táctica de lo que se rumoraba: que ‘El Mencho’ había sido efectivamente abatido y que sus restos llegaban a su destino final en la región que lo vio crecer.
El féretro dorado en el que viajó, rodeado de un operativo que no pasó desapercibido, marcó el cierre de una era en la historia criminal del país. La ausencia de un comunicado oficial de la Fiscalía General de la República contrastó con la evidencia visible en las calles de Guadalajara y Zapopan: el fin de una de las figuras más buscadas de la última década.
Un cierre sin claridad total
Aunque los hechos apuntan a que Oseguera fue sepultado en el panteón municipal de Zapopan, la falta de confirmación oficial de las autoridades deja espacio para la incertidumbre. En contextos de violencia criminal en México, la información se filtra a través de medios, redes sociales y testimonios de terceros, mientras que las instituciones mantienen distancia estratégica.
Lo que sí es verificable es que el cuerpo fue entregado a la familia, que un cortejo fúnebre se desplazó desde Guadalajara hacia Zapopan, y que un importante dispositivo militar acompañó el proceso. Estos elementos, documentados en video y reportes de prensa, cierran un capítulo que comenzó el 22 de febrero en Tapalpa.
