La muerte de Camilo Ochoa Delgado, mejor conocido como “El Alucín”, quedó marcada por una transmisión en vivo realizada horas antes de su asesinato. Para las autoridades de Morelos, ese último video se perfila como una de las principales pistas para entender el contexto del crimen ocurrido el 16 de agosto de 2025.
En su último live, Ochoa apareció relajado en su departamento mostrando a sus seguidores parte de sus objetos de lujo: una colección de gorras, varios teléfonos celulares y relojes costosos. Entre risas, incluso interpretó fragmentos de canciones de Natanael Cano, representante de los corridos tumbados, género con el que solía identificarse.
Pero lo que más llamó la atención fue una frase directa a su audiencia:
“Ocupo más haters, porque las críticas también me generan vistas e ingresos”, dijo El Alucín mientras revisaba los comentarios.
Ese comentario, que parecía una provocación, hoy es analizado como un reflejo de la tensión entre la popularidad del influencer y las constantes amenazas que recibía en línea.
Ver esta publicación en Instagram
Un historial de advertencias
Meses antes, el nombre de Camilo Ochoa había aparecido en un volante distribuido en Culiacán, donde se enlistaban a cantantes e influencers presuntamente ligados a los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
En ese mismo documento figuraban los hermanos Castro, conocidos en redes, uno de los cuales, Gail Castro, fue asesinado en Baja California en 2024.
Además, en distintas entrevistas y publicaciones, Ochoa reconoció haber estado vinculado al narcotráfico en el pasado, algo que utilizaba como parte de su narrativa para atraer seguidores.
Recordemos que el ataque ocurrió dentro de su departamento en el fraccionamiento Lomas de Cuernavaca, en Temixco. De acuerdo con reportes preliminares, un hombre armado ingresó y le disparó en varias ocasiones; aunque el cuerpo presentaba dos impactos mortales, en el inmueble se contabilizaron más balazos, lo que apunta a una ejecución directa.
Hasta el momento, la Fiscalía de Morelos no ha anunciado detenciones relacionadas con el caso.

Un patrón de violencia contra creadores
La muerte de El Alucín se suma a una serie de agresiones contra creadores de contenido vinculados a la llamada “narcocultura digital”, donde se mezclan lujos, música regional y alusiones a grupos criminales.
Su último en vivo, que pretendía ser una ventana de cercanía con sus seguidores, hoy se ha convertido en el registro final de una vida marcada por la polémica, el riesgo y la exposición pública.
