Si recientemente se han dado una vuelta por la Alameda Central de la Ciudad de México, se habrán percatado del crecimiento del ambulantaje en la zona, uno de los colectivos que tiene mayor presencia y que han logrado permanencia, son las comerciantes del Tianguis Feminista.
Las comerciantes de esta colectiva aseguran que se trata de una conquista del espacio público para las mujeres; sin embargo las autoridades ya han advertido que implementarán acciones de reordenamiento del espacio público en ese parque del Centro Histórico.

Adolfo Llubere, subsecretario de Programas de Alcaldías y Reordenamiento de la Vía Pública en la CDMX, adelantó que con miras a la celebración del Mundial de Futbol 2026, tanto los ambulantes y las colectivas feministas de la Alameda Central serán objeto de una reubicación o en su defecto, una regulación.
Este proceso se llevará a cabo “de una manera muy disciplinada”, puntualizó el funcionario capitalino.
“Parece un tianguis. Entonces, hay de dos, o se limpia o se regula. Vamos a buscar alternativas, se limpia totalmente, o se regula el comercio de una manera muy disciplinada, con horarios y definir, por ejemplo, qué tipo de cosas pueden vender”, explicó Llubere en entrevista con El Universal.
Pero mientras eso sucede, ya se han dado algunos altercados entre la población, los turistas y el comercio informal. Como es el caso de una comerciante feminista que se ha hecho viral en redes sociales.
En un video difundido a través de las distintas redes, se puede observar el momento en que un señor de la tercera edad, con dificultad para caminar, llega hasta una banca instalada en la Alameda para tomar un descanso y simplemente leer el periódico.
Justo en ese momento, al lado de la banca elegida por el ciudadano, se estaba instalando una comerciante feminista; extendiendo la tela que sirve como puesto para ofrecer su mercancía: ropa y accesorios.
Todo transcurría en paz, hasta que la mujer decidió llamar a la Policía Auxiliar de la CDMX, con la intención de que retirarán al señor de la banca para que ella pudiera usarla como escaparate de blusas, faldas y pantalones.
Las oficiales, dos elementas femeninas muy amables, le preguntaron al señor si tenía “alguna situación” con la dama; el señor les contestó que no, pero que “ellas” eran las que estaban invadiendo la vía pública.
Ante la primera negativa por parte del hombre, la comerciante entonces lo acusó de estarla “viendo” y acosando. Aunque en las imágenes grabadas nunca se ve que el sujeto efectivamente haya interactuado con ella.
“No se vista así si no quiere (que la vean)… si es tan delicada”, increpó el señor.
“¡Pinche viejo baboso… vete por favor!”, suplicó la comerciante. “¡Pinche ruco, viejo pendejo!”, finalizó.
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Al escuchar la palabra “acoso” y sabiendo que los protocolos de Seguridad Pública indican que la Policía y los funcionarios tienen que proceder sin dudar de las mujeres, el señor prefirió levantarse y con dificultad, abandonar el lugar de descanso. Era eso o al Ministerio Público.
La mujer comerciante informal acusó al anciano de estarle viendo las piernas, y de ser un “acosador”.

Los comentarios en redes fueron variados, aunque los que recibieron más likes son los que criticaban la actitud de la comerciante.

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